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Después de haber estado 38 días hospitalizado y al borde de la muerte, Arturo Rivera, de 56 años, está de regreso narrando la lucha más difícil de su vida, pues una bacteria se alojó en el pulmón derecho, causándole un paro respiratorio y dejándolo en estado de coma por más de 20 días. Sólo el amor de su familia y amigos lo mantuvieron con muchas ganas de vivir. 
 
-¿Cuando despertó a quién vio primero?
“A mi hija Liliana. Ella nunca me dejó, igual que mis hijos Arturo y Juan Pablo, y desde luego mis hermanos: Enriqueta y Juan Vicente, que estuvieron al pie del cañón”. 
 
-¿Le han dicho cómo fueron esos días mientras estuvo inconsciente?
“No mucho, pero lo que sí me comentaron es que lo que más me animaba y provocaba una reacción favorable en ese estado, era la voz de mi único nieto: Santiago, de 7 años. Como él no podía entrar, mi hija grabó su voz en el celular que decía: ‘Oso, ya te quiero ver, mejórate, échale ganas’. Cuando desperté volví a escuchar la grabación y me dio mucha emoción”. 
 
-¿Después de estar al borde de la muerte, ha recapacitado en algo sobre su vida? 
“Soy un hombre con mucha suerte, porque, estadísticamente, las personas que padecen esto mueren. He recapacitado, en terapia intensiva pensaba ‘¿qué más me falta por hacer?’ Ya viajé, creo que profesionalmente he cubierto todas mis expectativas; tengo un programa de radio en Acir, pero pensé que me falta entregar a mi hija en el altar y que mis otros dos hijos salgan adelante; ya después que venga lo que quiera”. 
 
-¿Cuánto tardará en recuperar su voz? 
“Es cuestión de días, calculan que una o dos semanas; las cuerdas vocales están inflamadas por la traqueotomía. Voy bien, ya estoy hablando. Los primeros días no podía, me desesperaba y mi hija me traducía”.
 
-¿Usted cree en Dios? 
“Quizá no rigurosamente como otros, pero sí, soy católico”.
 
-¿Le ofreció algo a cambio de su recuperación? 
“Yo no. Fueron mis hijos los que pidieron, y les voy a cumplir; creo que iré a la Basílica de Guadalupe como 10 veces”. 
 
-¿Ahora qué cuidados debe tener? 
“Puedo hacer todo, sin restricciones, pero con los cuidados pertinentes, conforme vaya avanzando el proceso de rehabilitación. El gimnasio es muy importante para la recuperación del movimiento y fuerza en piernas y brazos; lo de la voz es cuestión de tiempo. Ya que pueda hablar con normalidad, regresaré a mi actividad, que ya extraño. Me estoy poniendo retos personales. Por ejemplo, luego de fumar dos cajetillas diarias, ya no lo haré; llevo dos meses, y aunque se me antoja, como no tengo cigarros y tampoco puedo ir a comprarlos, voy venciendo la ansiedad”, concluyó.


 
BVV

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