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Valentina convive con Luis (de 33 años), el novio de su mamá. Foto: TVNotas

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Las hermanas Karina, Katia y Karola de la Cuesta Soria viven hoy tranquilamente, atrás quedaron los escándalos originados por su relación con Sergio Andrade y Gloria Trevi en lo que se llamó en su momento: 'El Clan Trevi Andrade'.

La pesadilla de las hermanas comenzó cuando sus ganas de triunfar en el mundo de la música, las llevaron a ser coristas de Gloria Trevi en 1997, e incluso a participar en la venta del primero de seis calendarios protagonizados por la cantante.

En 1998, la ex corista de Gloria, Aline, publicó el libro 'La Gloria por el Infierno', desatando una ola de escándalos, que unida a la demanda interpuesta por Karina Yapor, las hizo entrar en la cárcel el 13 de enero del año 2000 en Río de Janeiro, siendo liberadas el 15 de enero al no haber pruebas en su contra.

El 22 de enero, las hermanas llegaron a México con dos niños en sus brazos, Milton (de 12 años)  y Valentina (de la misma edad), producto de sus relaciones con el ex mánager artístico.

Poco duró el gusto de la libertad, pues ya en México, Katia regresó a la cárcel el 4 de febrero debido a las acusaciones de rapto, violación y corrupción de menores al formar parte del Clan Trevi-Andrade.

En agosto de 2000, Katia fue hospitalizada luego de haber sufrido una crisis de ansiedad dentro del Cereso de Chihuahua, recayendo el 9 de octubre. El abogado de la joven declaró que su cliente sufría de constantes crisis depresivas debidas a la tristeza y soledad que vivía en la carcel, donde ya tenía 10 meses recluida.

En octubre del mismo año, las hermanas reconocieron ante el Juez Cuarto de lo Penal que Sergio Andrade es el padre de sus hijos.

El 26 de octubre, tras pasar por un tratamiento psicológico, Katia ratifica lo declarado por sus hermanas Karla y Karola, reconociendo que Andrade sometía a maltratos físicos y psicológicos a las integrantes del clan, así como a sus hijos.

Aunque las cosas parecían calmarse poco a poco para la familia De la Cuesta, el 2 de noviembre se da a conocer que Andrade las amenazaba de muerte, junto a sus hijos, para obligar a las chicas a no traicionarlo.

Tras su liberación el 15 de diciembre de 2001, luego de 11 meses en prisión, Katia buscó alejarse lo más posible del caso, refugiándose en su familia y el amor por su hijo.

Hoy, a 11 años de lo sucedido, Katia y Karola buscaron una vida tranquila y alejada de los reflectores. La primera estudió idiomas y se casó en Puebla, mientras Karola vive en Estados Unidos.

Karla lucha por ser una reconocida conductora, siendo cronista de lucha libre y viviendo en un programa deportes extremos, que seguramente no son nada comparado con el camino lleno de peligros que, junto a sus hermanas, tuvo que sortear.

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JLZ

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