ANÚNCIATE
PARTICIPA
VISITA TAMBIÉN
Cuando llega a la vida de cualquier niña, una muñeca empieza a formar parte de sus miles de historias y aventuras. Obviamente, el tiempo la irá deteriorando y finalmente podrá terminar sus días en el oscuro rincón de un armario. Sin embargo, hay gente que se ha preocupado porque esto no suceda y se gana la vida reparando muñecas de todo tipo.
 
De sus 65 años de vida, don Eduardo Rivera ha dedicado 40 a la reparación de muñecas en el pequeño hospital que tiene en la Ciudad de México. No es un local grande, más bien trabaja en un espacio demasiado reducido, pero además de piernas, brazos, cabezas y ojos que están en espera de poder embellecer a una muñeca, se sienten las ilusiones, risas y momentos de felicidad que estos juguetes le han dado a sus dueñas.
 

-¿Por qué abrir un negocio como éste?

“En ese tiempo había otros hospitales de muñecas, pero no tenían los materiales ni los medios para trabajar en la reparación. La gente puede pensar que es muy fácil esta labor, pero cada una de ellas tiene una historia y una razón para estar en las manos de su dueña, por esto cada una merece un trato especial”.
 

-¿Le traen a reparar muñecas antiguas?

“Sí, hay gente que nos trae algunas de hace 40, 80 y hasta 100 años de antigüedad. Nos dan la confianza para trabajárselas, porque anteriormente, en otros hospitales donde las llevaban, se las cambiaban o no se las devolvían nunca. Estas muñecas con más de 100 años son alemanas y tienen la cabeza de porcelana. Había personas que se las quedaban y luego las vendían”.
 

-¿Por este tipo de situaciones desaparecieron los demás hospitales?

“Así es, porque se fue obstruyendo el trabajo y poco a poco se quedaron sin clientes. Así que los 10 talleres que existían ya desaparecieron”.
 

-¿Usted qué hizo?

“Me puse las pilas y lo primero que se me ocurrió fue demostrarle a la gente mi ética y honradez. Cualquier trabajo que me pedían lo hacía a la perfección, así, poco a poco empezaron a confiarme sus muñecas y gracias a Dios, hoy todavía tengo clientes”.
 

-¿Su hospital es el único que queda?

“No es presunción, pero sí; he investigado y no hay más. Aparte, recibo trabajos de otros países y también de la provincia. Tengo clientes que vienen desde Guadalajara, Monterrey y otros estados”.
 

-¿Estudió algo para este oficio?

“Tuve que estudiar, ir a seminarios, comprar muchos libros para saber cómo reparar cada tipo de muñeca, conocer sus materiales y así dejarlas como nuevas. En ese tiempo, les hablo de hace 40 años, nadie de mis competidores se preocupó por prepararse, al contrario, sólo se dedicaban a idear la forma de 'llevarse al baile' a los clientes”.
Tengo una cliente que nunca se separa de sus muñecas, empezó a venir a los 7 años, y hoy ya está casada y sigue viniendo".

 

-Platíquenos qué muñecas reparan...

“De cualquier tipo, ya sea nacional o de importación, de porcelana, pasta, vinil, tela, plástico, pequeñas, grandes... Nosotros tenemos la capacidad para repararlas”.
 

-¿Le han llegado a encargar trabajos de otros países?

“Ahora, gracias a Internet, me han llegado muñecas de España, Francia, Suiza, Estados Unidos, Holanda e Italia para repararlas. Todas estas personas quedaron muy contentas con el trabajo y ofrecieron recomendarme en sus países”.
 

-¿Hoy cuáles son las que le traen más?

“Las más comunes son las de vinil. Todavía hace algunos años existía una fábrica de juguetes llamada Lilí-Ledy y todas las muñecas que fabricaban las reparábamos; te estoy hablando de ‘La Comiditas’, ‘El bebé llorón’ y muchas otras. Desafortunadamente, esta marca de juguetes ya desapareció”.
 

-¿Qué clase de reparaciones se les hace?

“Cambio de pelo, de cuerpo, de tela, las piezas de vinil que normalmente son brazos y piernas, así como limpieza y decoración de la muñeca, y finalmente la vestimenta”.

 
-¿Cuánto tardan en entregar un trabajo?

“Depende de lo que se le tenga que hacer, pero normalmente en una semana quedan listas. A veces nos tardamos más porque se nos acumula el trabajo y hay algunas, sobre todo las muñecas con cabeza de porcelana, que son reparaciones muy minuciosas y eso nos lleva más tiempo para terminarlas”.


-Háblenos del costo...

“Varía mucho, pero nuestra tarifa fluctúa entre el 10 y 20% del precio de la muñeca. Actualmente, hay de muchos precios y no podemos cobrarle a una persona $100 pesos (mexicanos), cuando su muñeca cuesta esa misma cantidad”.

 
-¿Las personas que le dejan una muñeca le dicen algo en particular?

“Siempre me la encargan mucho, me piden que se las cuide, que no le vaya a pasar nada. La gente viene pidiéndonos la mayor seriedad que se pueda, para devolverles su muñeca en perfecto estado”.


-¿Sus hijos no siguieron sus pasos?

“Por desgracia, nunca les inculqué este oficio, se dedicaron a sus estudios. Mi hijo es administrador de empresas y mi hija es diseñadora gráfica. Mi esposa tampoco está en el negocio”.

Síguenos en Twitter y Facebook
Síguenos en:

Opiniones sobre esta nota