ANÚNCIATE
PARTICIPA
VISITA TAMBIÉN
Isaac Veytia fue diagnosticado con narcolepsia en 2002.

Isaac Veytia fue diagnosticado con narcolepsia en 2002.


A primera vista, Isaac parece un chico común y corriente, que aparenta menor edad que los 30 años que cumplió el pasado abril, tal vez por su apariencia informal y el pendiente que lleva en la oreja izquierda. Lo que muy poca gente sabe es que Isaac es un destacado abogado internacionalista, que habla con fluidez alemán, francés, italiano e inglés y que está autorizado a ejercer su profesión en Italia y Alemania.

En 2002, mientras era un estudiante de intercambio en Francia, Isaac atravesó por una experiencia que cambió su vida definitivamente. Todo comenzó en un viaje de estudios a El Cairo (Egipto).

"Caminando en las calles de El Cairo me desmayo: siento que la mandíbula se me cae, las rodillas me tiemblan y me precipito al piso. Lo único que yo recuerdo después de eso es que en un restaurante que estaba contiguo a la avenida en la que me desmayé, había egipcios tratándome de reanimar".

Su primer episodio se manifestó durante un viaje de estudios a Egipto.

Su primer episodio se manifestó durante un viaje de estudios a Egipto.


"Recobré el conocimiento y lo que ocurrió durante dos meses después fueron procesos que iban desde la simple alucinación hasta la confusión de lo que eran la vigilia del sueño… No podía distinguir lo que era la realidad de lo que estaba yo soñando".

Isaac, al igual que el 0.2% de la población en el mundo, padece de narcolepsia, un trastorno neurológico que se caracteriza por la excesiva somnolencia diurna.

De acuerdo con el Doctor Reyes Haro Valencia, Director de la Clínica del Sueño de la UNAM, otros  síntomas son: cataplexia (pérdida de tono muscular ante emociones intensas), alucinaciones y parálisis del sueño (fenómeno conocido popularmente con la expresión "se me subió el muerto").

Pensar que te vas a volver loco…

Después de lo sucedido en Egipto y ya instalado en Italia, el proceso que atravesó Isaac se tornó aún más difícil. "Tuve alucinaciones muy serias. Por ejemplo, recordaba que había terroristas que me estaban persiguiendo, que me querían matar o que me querían envenenar". Esta conducta llevó a Isaac a pasar semanas enteras recluido en un cuarto de hotel, sin comunicarse con sus seres queridos en México, quienes sólo se limitaban a revisar los estados de cuenta de sus tarjetas de crédito, para obtener a cuentagotas información sobre su paradero.

La familia de Isaac lo localizaba por los 'tarjetazos' que daba a su paso por diferentes lugares.

La familia de Isaac lo localizaba por los 'tarjetazos' que daba a su paso por diferentes lugares.


"Yo no podía salir de la casa, porque pensaba que había salido encuerado (desnudo) a la calle y que me daba pena ir a la universidad, porque pensaba que había ido en pijama o que había salido desnudo", comenta. "O el hecho de que, en un trabajo en Venecia, yo llegué a pedirle las llaves de su coche a mi jefe, porque yo juraba que me lo había regalado".

Un día Hernany, hermana de Isaac decidió tomar cartas en el asunto. Tomó un avión de México a Roma y posteriormente se trasladó a Venecia, donde pudo localizarlo, después de que él compró unos boletos de tren en la estación de Santa Lucía. "Por fortuna yo me quedé ahí y en la estación fue casi un milagro que me pudo encontrar".

Hernany, su hermana mayor, localizó a Isaac en Venecia y lo trajo de vuelta a México, donde fue diagnosticado.

Hernany, su hermana mayor, localizó a Isaac en Venecia y lo trajo de vuelta a México, donde fue diagnosticado.


"Ella me trajo a México para aclarar todo esto que había sucedido y ya fue que con varios estudios me pudieron determinar que era narcolepsia".

Para determinar su padecimiento, Isaac se sometió a dos procedimientos: una polisomnografía y un test de latencias múltiples, estudios que sirven para estudiar los patrones de sueño y factores como la frecuencia cardíaca y la respiración.

"Son estudios bastante complicados y muy cansados… Estuve dos días internado en el hospital. Me hacían estudios neurológicos e inclusive me llegaron a rapar algunas zonas del cráneo, a ponerme sensores. Me realizaron estudios sobre cuánto tiempo me tardaba en dormir. Existe un límite sobre cuánto tiempo una persona puede tardarse en dormir", comenta Isaac, quien además tuvo que hacer frente a la realidad de su diagnóstico mientras se esmeraba por mantener sus altas calificaciones en la escuela: "fue un proceso bastante complicado que duró cinco o seis meses, y tuve que lidiar con eso en la universidad".

El diagnóstico de Isaac fue un duro golpe para su familia. "Mi padre estaba muy preocupado con la justa razón, porque si no se trataba esto, podía desembocar en la locura, ya con los síntomas que se estaban presentando". Paso a paso, Isaac fue retomando el curso normal de su vida: "conforme fue pasando el tiempo y el medicamento fue surtiendo efecto fui capaz de discernir qué era lo que estaba ocurriendo en la realidad y qué en el sueño. Pero, aún hoy, mientras la mayoría de las personas se tardan entre un segundo o dos segundos cuando se despiertan en decir '¿lo soñé o no lo soñé? o ¿lo hice o no lo hice?', yo me tardo un poquito más para ver si todo fue un sueño o no".

Actuar a tiempo

La mayor incidencia de casos se presenta entre los 14 y 25 años. Es en este rango de edad cuando los pacientes empiezan a resentir los efectos de la enfermedad, ya que la presencia de sus síntomas empieza a repercutir sobre su vida cotidiana.

"Las personas con narcolepsia sufren durante mucho tiempo, porque nadie sabe qué es lo que tienen. Parecen flojas, desinteresadas, desmotivadas, deprimidas", dice el doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica del Sueño de la UNAM. "Cuando la enfermedad se diagnostica a tiempo, una persona con narcolepsia puede llevar una vida normal, siempre y cuando tenga disciplina y reciba un cuidado médico especializado", acora.

"Viví muchas cosas muy bochornosas y muy penosas, que ahora son sólo un simpático recuerdo", dice Isaac. Actualmente toma la dosis mínima del medicamento que le prescribieron, aunque debe hacerlo de por vida. "Había bastantes restricciones: desde no poder manejar hasta tener que dormir siestas, no poder tomar bebidas o estimulantes que pudieran afectar el correcto desempeño de mi sistema nervioso. Actualmente llevo una vida totalmente normal, pude terminar mi doctorado, soy abogado y mi vida es perfectamente normal".

El doctor Reyes Haro indica: "cuando el grado de somnolencia afecta el desempeño de las actividades diurnas, es cuando el paciente debe buscar apoyo. Si se dan cuenta que tienen síntomas de somnolencia o entonaciones intensas. Cuando la narcolepsia se detecta a tiempo, el control va a ser mejor y el paciente dejará de padecer todas las incomodidades fisiológicas, familiares y sociales que les trae el tener este trastorno".

Isaac no puede estar más de acuerdo: "actualmente existen muchos mecanismos para controlar la narcolepsia. No se acaba el mundo. Una vez perdí toda la esperanza, pensé que me iba a quedar postrado en una cama o que iba a terminar en un manicomio pero no. Poniéndose en manos de un especialista y sobre todo, teniendo esperanza, todo va a salir bien", concluye.

Conoce más sobre la narcolepsia y cómo es que Isaac la enfrentó, en el siguiente video:

Narcolepsia: entre la realidad y el sueño



Síguenos en Twitter y Facebook

Opiniones sobre esta nota