¡Mujer de Hierro! Mariana: Entre el hogar y el taller de herrería…
25 de Agosto del 2011Por: Gerardo Barrera / Fotos: Alejandro Isunza
“Aquí en el taller peleamos todos en equipo por un mismo objetivo: sobrevivir y darle de comer a los hijos, nada más… seas hombre o mujer”.
Así de franca y sincera es Mariana García, quien a sus 41 años de edad se dedica desde hace ocho a trabajar en una herrería donde lo mismo corta vidrio, arma protecciones y suelda con toda naturalidad.
De mesera a herrera
“Un día esperando un camión, hace ocho años, vi un anuncio pegado en un poste donde solicitaban un empleado, era una herrería y fui a preguntar pero llegué con miedo y más me dio al ver que eran puros hombres. Dije ‘todos son herreros y aluminieros y van a ser más irrespetuosos’, pero afortunadamente me di contra la pared porque eso nunca pasó. Antes de esto era mesera en una cafetería”.
Madre divorciada con tres hijas
Mariana se separó de su esposo y la necesidad la obligó a buscar trabajo para poder mantener a sus tres hijas; fue en este oficio donde encontró el camino para sacarlas adelante.
“Hay que saber mucho de números, restas, divisiones, porcentaje… le tienes que entregar al cliente, por ejemplo, una ventana, pero tiene que ir exacta porque el espacio para la ventana ya está listo y la pieza tiene que embonar perfectamente”.
Las mujeres son muy crueles
Con cierta tristeza, afirma que las mujeres han sido muy crueles cuando van al negocio y le solicitan trabajo, no confían en su capacidad y normalmente le piden tratar con el dueño de la herrería.
“Es increíble porque se supone que entre nosotras nos deberíamos de apoyar y en verdad que somos más crueles que los hombres y como que nos molesta que otra mujer triunfe en algo que se piensa sólo es trabajo de hombres”.
En el taller encontró el amor
La vida ha premiado a Mariana y actualmente es la esposa del hijo del dueño de la herrería. Jesús Cruz se enamoró de ella desde que llegó a pedir trabajo y ahora han formado una familia y sus tres hijas lo quieren como a un verdadero papá.
“Tengo la gran ventaja que mi marido, al igual que mis suegros, las quieren mucho también. Yo encontré otros papás en mis suegros, Dios me premió”.
Sí podemos luchar
Mariana combina esta actividad con la atención de su casa y de sus hijas, y dice que lo que más disfruta de los domingos es poder salir aunque sea a comprar un helado, pero en familia.
“Yo les podría decir a todas las mujeres que lo que yo hago sí tiene sus limitantes, pero con maña y creatividad se pueden hacer las cosas. Sí podemos, luchen porque claro que podemos hacer muy bien todo lo que nos propongamos. No tengan miedo en aprender algún oficio nuevo y si en verdad la necesidad es mucha, sin pena acérquense y busquen una oportunidad”, concluyó.
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