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Marco Moreno es, posiblemente uno de los rostros más reconocido del país.

Marco Moreno es, posiblemente uno de los rostros más reconocido del país.


Santa Clós es mexicano. Nació un 7 de septiembre de 1943 en Teloloapan, Guerrero, y desde hace 48 años vende periódicos en la esquina de Avenida Juárez y Humboldt, frente a la Alameda Central, en el Centro Histórico del Distrito Federal.

Se llama Marco Moreno y es uno de los rostros más reconocidos del país; sobre todo en diciembre, cuando abandona su atuendo raído, se quita las botas gastadas de tanto andar en el pavimento; peina su larga cabellera y su barba blanca, y posa para las cámaras con un sonoro "¡Jo, jo, jo!".

“¿Militar yo? ¡Mejor papelero!”

Su puesto luce como cualquiera. Un tendedero de revistas lo cubre del sol y del viento dentro del local que casi ocupa la mitad de la ancha acera. Un teléfono suena dentro de su puesto, atiende lo mismo a cualquiera de sus seis hijos, a otro agente o a otro fan. Algo lo interrumpe. Una foto más para la gente que se detiene a tomarle, extraños transeúntes y turistas que le reconocen como el verdadero Santa Clós.

“Esto es todos los días”, dice mientras ríe con su voz rasposa con un tufo de ron, pero afable, engolada, como de quien sabe cómo hablar ante un micrófono. Así cuenta las dos versiones de su historia. La de su carrera de 48 años como voceador y la de 13 encarnando la Navidad en varios anuncios comerciales en México, pasando por su fugaz carrera de militar:

“Yo era militar. Estuve en el Colegio de Transmisiones. Y de ahí había una persona que vendía periódico y yo decía ‘¡Éste parece que reparte volantes!’ ¡Todo mundo le compraba! Y dije ‘No, qué estoy haciendo aquí’. Ya luego lo sopeé e hice mis cuentas. Yo ganaba entonces 28 pesos con 80 centavos, ese era mi sueldo hace 48 años. Y con el 30% por cada periódico, yo entonces ganaba muchísimo ¿Iba yo a ser militar? ¡No, mejor papelero!”.

¡Desde hace casi 50 años no se corta el cabello ni la barba!

“Cupido”, “Magia blanca”, “Fidel Castro” y “Santa Clós”, han sido sus apodos, todos, relacionados con su apariencia; por su barba y su cabello largo, larguísimo, que se dejó crecer desde el momento mismo que causó baja del Ejército. Entonces se casó una vez, se divorció y tuvo sus hijos con otras tres mujeres distintas. Así, los niños serían su vocación, quizá, sin quererlo.

Santa Clós por accidente

Sobre el primer día que se entalló el disfraz rojo y el gorro de fieltro para encarnar a Santa Clós, Don Marco cuenta: “Es una historia muy casual. Llegaron dos jóvenes enfente de mi puesto y me veían y me veían como queriéndome hablar y como que no. Y llegó un momento en que me dijeron ‘¿Oiga, no nos permite tomarle una fotografía?’ Y yo dije que sí."

"Total, a mi siempre me han tomado fotografías. Ya luego tomaron la fotografía y me dijeron abiertamente que se trataba para un comercial; que querían hacerme un casting, que yo no sabía lo que era porque nunca había estado metido en ese rollo; luego, tomaron como fondo a un lado de mi puesto, me videaron, me pidieron poses y todo lo que se requiere para un casting."

"Me dijeron ‘Es muy buen pago, van a ser 15 mil pesos’. ¡Por un día de trabajo! ‘Hágale así, párese así’, y cuando se terminó, me dijo uno de ellos, era un viernes: ‘El lunes o martes a más tardar le avisamos si se quedó o no para el comercial’. Y yo me quedé ansioso ya no por el comercial sino por la lana, que era muy buena. El sábado me hablaron y me dijeron: ‘Señor, se quedó usted para el comercial’”.


Sueños de actor


Eso sucedió hace 13 años. Desde entonces, sigue soñando el sueño del nóvel actor: hacer una película como protagonista, aunque no necesariamente como Santa Clós, sino como Marco Moreno. En tanto, la Navidad lo sigue esperando. Ya tiene pendientes 11 contratos.

Un señor se acerca y le compra una revista “¿Es todo lo que va a llevar?”, pregunta este carismático voceador.

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