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Spacio Capilart no es una tienda de pelucas: es una estética oncológica que ofrece a la gente esperanza y motivación. Su director, Javier Calderón, define su misión como: “cubrir la cabeza y el corazón”.
 
"Se mandaban a hacer pelucas y no las usaban"
 
¿Por qué inició con las pelucas oncológicas?
“Al iniciar el negocio me llamaron para hacer pelucas especiales para personas con cáncer, pero no las usaban. En confianza me dijeron que después de una quimioterapia, el cuero cabelludo les quedaba muy sensible y las pelucas les raspaban, se movían mucho y se notaban. Ahí me puse a trabajar con una compañía estadounidense para crear un producto mejor”.
 
¿Tuvieron problemas para desarrollar un mejor producto?
“Sí, y una limitación importantes es que la quimioterapia ataca muy severamente la piel y no podíamos depender de algún pegamento que la afectara”.
 
¿Cuántos cabellos tiene aproximadamente cada peluca?
“Son cien mil cabellos por cada una, lo que va variando son los largos”.
 
¿La usan más mujeres que hombres?
“Sí, por situaciones culturales, un hombre puede andar pelón por la vida sin problema. Ellas, por el trabajo, por su imagen y por su misma feminidad la usan más”.
 
¿Qué cuidados necesita una peluca?
“Se quitan en las noches y la persona se duerme con un gorro especial sin costuras, elástico y térmico. En la mañana, un buen shampoo y acondicionador son suficientes para dejarla lista”.
  
“Donamos algunas a gente que lo necesita"
 
¿Qué precio tienen?
“Van de los $6,500 a los $8,500. Pueden sonar precios no muy accesibles pero están subsidiadas. En Estados Unidos cuestan 2 mil dólares, nosotros las traemos más baratas porque las obtenemos de una asociación de lucha contra el cáncer”. 
 
¿Qué vida útil tiene una peluca?
“Aguanta dos periodos de quimioterapia, es decir, la compra una persona y después la dona a otra, más o menos dura unos dos años “.
 
¿Donan algunas?
“Sí, algunas instituciones nos ayudan a vender pelucas y por cada 10, les regalamos una para la persona que ellos elijan, casi siempre mandan mujeres de escasos recursos, mujeres que en verdad necesitan la peluca. También formamos una asociación para dar pelucas oncológicas a niños con cáncer. 
 
“El pelo para estas pelucas se compra en la India"
 
¿Cuántos años tiene al frente de este proyecto?
“Estamos cumpliendo 10 años, pero no fue fácil, tuve que ir a varias partes del mundo: India, Alemania, Estados Unidos, China, Corea, Japón y España”.
 
¿Qué hizo en cada país?
“En Corea consigo materiales, en Japón la tecnología, en China la manufactura, en Estados Unidos el diseño, en España procesos de fabricación y en India el cabello”.
 
¿El cabello que usan es humano?
“Sí, y se obtiene en la India. Ese país tiene una población de 1200 millones de habitantes, que por su religión se dejan crecer el cabello y lo cortan por motivos religiosos. El gobierno lo toma como un ingreso nacional y lo da a ciertas compañías para comercializarlo”.
 
¿No lo pueden obtener en otro lado?
“Pudiera ser, pero no en esas cantidades, además cada región del mundo tiene su tipo de cabello. El cabello latino es uno de los mejores porque no es tan grueso y es ondulado, perfecto para hacer las pelucas. Las nuestras están hechas con cabello hindú y latino”.
 
¿Cómo se prepara la cabeza para colocar una peluca?
“Se rasura la zona y el cuero cabelludo se lava con champú especial, después con exfoliante y un aditivo que protege la cabeza. Es un pegamento sueco que no causa daño alguno. Ya colocado, ofrecemos cuatro semanas de adhesión segura, esto permite bañarme diario, sudar, nadar, usar gorra sin ningún problema”.


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