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Ando con un hombre casado y lo acepto tal cual, el problema fue que el otro día lo vi con otra mujer y desde entonces le empecé a monitorear sus llamadas y mensajes. No sé qué hacer...
Por principio, nunca aceptaste la situación con él, como afirmas, y ese es el grave problema, porque si en verdad la hubieras comprendido, entonces entenderías que los celos entre ustedes no puden existir y mucho menos las exigencias. Es un hombre casado y tú eres su amante, y te lo digo así de crudo no por lastimarte, sino para concientizarte, cosa que no habías hecho. Si en verdad hubieras aceptado su situación, no tendrías que estar mandándole mensajes con tanta insistencia sabiendo que está con su esposa; deberías saber que ése no es ya tu espacio ni tu hora. Perdóname que te lo diga así, pero es lo único que nos abre en realidad la conciencia, así como el nacimiento se acompaña de un dolor liberador. Lo que quiero decirte es que vas a tomar verdadera conciencia de la relación que tienes y desde ahí, entonces vas a tomar la decisión de qué hacer con él y contigo. Por lo tanto, te pregunto: ¿estás dispuesta a aceptar que él te dé lo único que te pueda dar, y que no necesariamente tiene que ver con lo que tú quieras recibir? Sólo lo que te pueda dar, llámese tiempo, intimidad, llamadas, atenciones, convivencia, protección, apoyo, y todo en función de lo que pueda darte y no de lo que tú quisieras recibir. Si la respuesta es “no”, entonces no esperes a que él te termine, simplemente aléjate y continúa tu camino.
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“Hola, Rubén, tengo 25 años y hace 1 terminé una relación de 3 y medio. Estaba enamorado, pero por situaciones complicadas se terminó. En ese tiempo, mi vida sexual era muy esporádica, pues mi pareja no tenía ganas de nada. Para tratar de compensarlo, me refugié en autosatisfacerme. Hace 8 meses inicié una nueva relación con una chica increíble, decidimos tener relaciones y ella puede llegar al orgasmo de múltiples formas. Sin embargo, yo no lo logro y pierdo la erección, aunque no dejo de sentir; es como si experimentara un calor tremendo en el cuerpo, pero no llego al clímax. Ella me apoya, es una mujer guapa y sensual, que a la hora del acto tiene toda la actitud para volverme loco, pero sólo falta ese detalle. Ambos trabajamos en un hospital, donde hay mucho estrés y por nuestros horarios hemos pensado en vivir juntos, pero me aterra no llegar a corregir este problema y que ella se aleje de mí, ¿qué puedo hacer? Nunca me había pasado esto. Gracias por tu consejo”.
Cabe la posibilidad de que en el inconsciente continúe el recuerdo de tu anterior pareja y por eso no logres conectarte al cien por ciento con tu actual relación. Ahora bien, lo que te recomendaría sería que, por un lado, cerraras el ciclo que tienes con la relación pasada y te preguntaras qué tanto en realidad ya no la quieres; incluso pregúntate si llegas a tener sueños con ella o si en tus fantasías sexuales piensas en tu ex pareja. Si fuera así, quiere decir que todavía estás ligado de manera inconsciente y que entonces esto afecta a tu respuesta orgásmica. Segundo: déjate de concentrar en lograr un orgasmo y cuando te permitas entregarte a las sensaciones de gozo, entonces lo vas a tener, pero deja de pensarlo. El sexo se vive, no se planea, así que date la oportunidad de amar dentro y fuera de la cama a tu mujer. Podrías practicar la autoerotización, fantaseando con tu actual pareja; eso te va a servir para sensibilizarte al erotismo con ella.
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Soy una mujer de 31 años y mi esposo tiene 33; descubrí que él me engañaba con una señora como de 50, nada atractiva y que se ve muy mayor. Estoy traumada, ¿por qué me hizo esto?
Entiendo tu molestia y decepción, y eso en conjunto hace precisamente tu confusión; ahora bien, con exactitud no puedo saber por qué tu esposo te fue infiel, tendría que conocer por lo menos a esta mujer de la que me hablas o a ambos. Por lo que me comentas, puede ser que tu marido se fijara únicamente en ella por el dinero, como te comentó, porque de no haber un atractivo físico, como tú señalas, entonces, en segundo lugar queda la situación económica. Sin embargo, también te dejaría de tarea que analizaras la tercera variante, y esa sólo tú la puedes contestar y tiene que ver con el hecho de la comprensión, de la identificación, del apoyo moral; o sea, que tu pareja te escuche, te entienda, no te descalifique. Por tanto, cabe la posibilidad de que esto sea lo que lo haya unido a ella; es decir, esta tercera variable: que en esta mujer haya encontrado el consuelo, la escucha, la comprensión a sus proyectos personales y de trabajo. Entonces, si se mostró arrepentido y no piensa volver a repetirlo, te sugiero que ya no lo presiones más y mejor capitaliza la experiencia, para que los dos sean más felices. Y si no puedes manejar tu coraje, te recomiendo buscar ayuda profesional para elaborar tu duelo, porque sin duda lo tuviste derivado de esta infidelidad y por eso no has podido perdonarlo por completo. Suerte.
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“Tengo 35 años, mi esposo 36 y llevamos 10 de casados. Tenemos tres hijos y toda mi atención estaba centrada en ellos y en el trabajo. Por todo eso descuidé a mi esposo y por las noches lo único que quería era descansar. Con el tiempo empezamos a tener problemas al grado de querer separarnos; hablamos y vimos que aún hay mucho amor entre nosotros. A partir de ahí las cosas cambiaron y empezamos desde cero, retomamos nuestra relación e intimidad. Mi pregunta es: ¿qué nos puedes recomendar para seguir mejorando esa parte? Él nunca perdió el deseo, siempre me buscó y yo lo rechazaba. Ahora me toca estemos donde estemos, me busca a cada rato y hago cosas que antes no me atrevía. Quisiera que me diga cómo mejorar el sexo oral, porque siento que lo lastimo con los dientes, aunque él dice que no, siempre me satisface primero a mí. Mil gracias por leer mi correo”.
Efectivamente, sí hay técnicas para realizar un sexo oral más satisfactorio y una de ellas consiste en practicar con una paleta, y qué mejor que con un chupirul. La idea va a ser que cuando estés con tu marido pienses en ese chupirul o paleta, y por lo tanto, lo disfrutes al hacerlo, o sea, que para ti sea un deleite chuparlo. Por otro lado, puedes practicar con un plátano y tratar de consumirlo sin morderlo, sino únicamente chupándolo; la idea es que aprendas a abrir más la boca y no clavar los dientes. Entonces, la idea es que succiones esta fruta lo más que puedas, hasta que irremediablemente ya tengas que morderla. La clave de todo en este tema del sexo oral es que se lo hagas porque a ti te complace, además de que lo disfrutas, ya que lo estás saboreando, y entonces lograrás que él quede extasiado. En resumen, por este tema y por los demás que me compartiste, en el acto sexual todo se vale, siempre y cuando los involucrados estén de acuerdo. Te felicito por abrirte a los campos del erotismo, porque no sólo vas a recuperar a tu esposo, a la mujer, a tu “ser mujer” que es tan valioso como lo es tu “ser madre”.
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Tengo 34 años y salgo con una mujer que me gusta mucho, pero a la hora de la hora no puedo, y ella cree que no la deseo; estoy desesperado, no quiero perderla, ¿qué hago?
Lo que te ha de estar pasando es el llamado pánico escénico. Antes se pensaba que sólo las mujeres lo padecían, pero hoy sabemos que los hombres son los que más la padecen, porque se piensa que él es el responsable de generar los orgasmos de ambos. También te puede llegar a impactar tremendamente la belleza de una mujer y te trae cacheteando las banquetas, por eso te sientes inseguro frente a ella. Yo te recomendaría que no la termines y que te dediques a cachondearla rico, sin pretender tener una erección. Lo importante es que no estés mirando tu pene para ver a qué hora la tienes... pues además te aclaro que el acto sexual no es sólo la penetración, es mucho más que eso, es un acto de amor, de creación, pasión, en donde están involucradas las caricias, los besos, las palabras. Además, la sexualidad se vive dentro y fuera de la cama; también es que la lleves a tomar una copa, al cine y esto de paso también te sirve a ti para adquirir seguridad con ella y termines de asumirte como su pareja, porque es posible que en el inconsciente aún no te la crees. Y con respecto a que va a un club swinger, yo en tu lugar no la dejaría, por muchas razones. Ya te dije, le puedes provocar orgasmos sin la necesidad de una erección, porque puedes hacerle sexo oral, estimularle el punto ‘G’, besarle el busto, así como bañarte con ella, cachondeártela en el auto, decirle cosas que la exciten. Esto puede tenerla satisfecha. Así que olvídate de querer terminar con ella; todo esto puesto en práctica te dará la seguridad que requieres para dejar de estar estorbándole a tu naturaleza.
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“Mi esposa conoció a un chavo y luego estuvimos con él y su esposa; después conocimos parejas swinger e hicimos intercambios. Apareció el virus del papiloma humano (VPH), pero lo tratamos con médicos. Ahora me muero por estar con otras chavas, pero mi esposa no. Ella aún sale con su amigo y toma como argumento lo del VPH para no salir con otras parejas, aunque creo que es porque no le gustan los hombres que conocemos. Mi mujer dice que su amigo la excita mucho y me encanta que tenga ratos agradables, pero con él corre el mismo riesgo. Nosotros suspendimos el sexo oral y usamos preservativo. Le he propuesto que yo tenga sexo con una profesional, pero ella no quiere. Deseo mucho estar con otras y amo a mi esposa. ¿Qué hago? Por favor, oriénteme. Gracias”.
En la sexualidad todo se vale, siempre y cuando lo que decidan hacer los involucrados no atente contra la integridad moral y física de ellos. Esta frase contesta tus preguntas: si la amas, respeta su voluntad. Con respecto al tema de que ella tiene otra relación y tú lo aceptas, éste es otro punto diferente al anterior, aunque está muy ligado en el sentido de que si bien es cierto que no puedes obligarla a nada, también lo es que ella no puede obligarte a ti. Entonces podrían negociar y establecer cómo quiere llevar cada uno su vida sexual fuera del matrimonio y planteárselo a la pareja, para ver qué opina. Si ella te planteara que no tuvieras sexo con otras, entonces sí decirle: “¿por qué tú sí y yo no?”, y aunque parece lo mismo a lo que tú me planteabas, no lo es, porque una cosa es que la involucres y otra que tú, por tu parte, tengas equis experiencias. Sin embargo, pienso que ya rebasaron el límite que permite el equilibrio en una relación; no obstante, no está de más que lo vuelvan a plantear y discutir para acordar algo. Recuerden que debe haber equidad: si uno lo puede hacer; el otro, también.
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