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Ana Layevska nunca quiso actuar; el destino jugó a su favor y le dieron una oportunidad
Espectáculos México
28 de Enero del 2022 por @TVNotasmx / Foto: TVNotas

Ana Layevska nunca quiso actuar; el destino jugó a su favor y le dieron una oportunidad

La actriz, de 40 años, inició su carrera como violinista, pues sus padres eran músicos, pero pronto dio un giro en su profesión.

Ana Layevska, de 40, nació en Kiev, Ucrania, pero el trabajo de su papá la trajo hasta nuestro país, donde descubrió que su verdadera pasión no era la música, sino la actuación.
 
La actriz nos revela que desde su llegada, ha sido una mujer afortunada, pues siempre ha estado en el lugar y momento adecuado, conocido a la gente indicada, y se siente contenta por lo que vive, personal y profesionalmente:
 
-¿Quién es Ana Layevska?
 
 “Soy una mujer activa a la que le encanta actuar y estar haciendo muchas cosas; soy muy entregada, organizada y profesional, y siempre me gusta alcanzar mis metas”.
 
-¿Dónde naciste?
 
“Nací en Kiev, Ucrania, pero nos tuvimos que mudar varias veces por el trabajo de mi papá, Serguéi Laevski, quien tocaba el violín”.
 

 

 

 

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 -¿Cuándo llegaste a México?

“Cuando tenía 9 años, pues a mi papá le ofrecieron trabajar en la Orquesta Nacional Filarmónica de México”.

-¿Quiénes integran tu familia?

“Mi papá, mi mamá Inna Rastsvetáieva, y yo, soy hija única; somos una familia chiquita. Mi mamá era pianista, y como ambos eran músicos, también me dediqué a la música; en México estudié en la escuela Ollin Yoliztli”.

-¿Cómo fue tu niñez?

“Siempre fui una niña muy alegre movida, artística. Mis papás eran disciplinados y querían que yo fuera violinista, pues era uno de los trabajos mejor pagados; yo tengo mucho talento para la música y un oído muy fino, por lo que me fui desarrollando de manera nata”.

Ana llegó a las 9 años a México

 

-¿Te costó trabajo adaptarte a México?

“La verdad, no; México me enamoró con su comida, clima y la gente, es un gran país; me adapté superrápido, aprendí a hablar español a los 12, viendo la TV y conviviendo con otros”.

¿Y cómo entraste a estudiar actuación?

“Yo nunca quise actuar hasta que tuve la oportunidad de hacerlo, y me encantó. En 1997 comenzaron a grabar la telenovela Alguna vez tendremos alas y para algunas escenas necesitaban músicos reales, convocaron a una orquesta y yo fui como violinista”.

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“Humberto Zurita hacía el papel de un director de una orquesta, y en una de las escenas tenía que regañar a uno de los músicos y decidieron que fuera a mí. esa fue mi primera escena, tenía 14 años”.

Ana tenía gran talento desde pequeña

 

-¿Luego qué pasó?

“El productor, Roberto Gómez Fernández, me dijo que tenía mucho talento y carisma, que debería estudiar actuación, que fuera al CEA. Me dio mucha curiosidad, fui, me dieron fecha para una audición, la hice, me quedé y comencé a trabajar rápido”.

-¿Seguiste con las clases de violín?

“No, ya no pude seguir por el CEA”. -Descubriste que tu verdadera pasión era la actuación, y no la música... “Completamente, ser actriz es mi mayor pasión de la vida. Afortunadamente, mis papás me apoyaron en la decisión, aunque tenían la esperanza de que cambiara de opinión”.

-¿En qué proyecto debutaste ya como actriz?

“En Preciosa, de 1998, y un año después protagonicé Amor gitano. Siempre voy a estar agradecida con los productores que me vieron madera de actriz y confiaron en mí. En 2000 protagonicé Amor a mil por hora, fue una novela que marcó un parteaguas en mi vida”.

 

Su primera aparición en televisión fue en esta novela, a la que llegó siendo violinista

 

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“Con mis sueldos pude comprarme mi primer coche y después pagué el enganche de un departamento para vivir sola; también empecé a tener más vida social y a viajar, me fui a Londres, luego a Italia y a Los Ángeles”.

-¿Tuviste muchos novios?

“Casi no tenía pegue; a los 20 salí con un chavo argentino que estaba en El juego de la vida, a los 24 anduve con Rafa Amaya, y finalmente con mi esposo, Rodrigo Moreira”.

-¿Cómo llegó Rodrigo a tu vida?

“Lo conocí hace mucho, pero lo dejé de ver; luego me escribió por redes para proponerme un negocio, nos reencontramos y comenzamos a salir. Fuimos novios durante nueve años y llevamos ocho de casados”.

-¿Y cómo ha sido tu matrimonio?

“Afortunadamente, encontré a la persona indicada, tengo un matrimonio muy bonito y dos hijos. A mis 40 me siento orgullosa de la persona que soy y de lo que he logrado, personal y profesionalmente; soy una mujer muy plena”.

 

 

 -¿Cuál es tu secreto para tener un sólido matrimonio?

“Escuchar, negociar, renegociar, tolerar, aprender del otro y ponerte en sus zapatos; aceptar, amar y, sobre todo, tener tiempo para estar a solas”.

-¿Tú cómo te consideras como mamá?

“Soy muy paciente... la paciencia es el ingrediente secreto de la maternidad, es algo que practicas todos los días”.

-¿Eres una madre estricta?

“Pongo límites, y creo que es algo que mis hijos van a agradecer cuando crezcan, es parte de su educación”.

-¿Te gustaría que tus hijos aprendieran música o sean actores como tú?

“Me gustaría que tengan una preparación integral, porque todo va sumando en la vida. Yo quiero que ellos sean felices y si quieren ser lo que sea, lo aceptaré y apoyaré hasta donde pueda”.

 

 

El matrimonio de la actriz va de maravilla

-¿Te falta hacer algo en lo profesional?

“Aún hay cosas que quisiera lograr: quiero hacer más cine, series, que me conozcan más personas, tener proyección internacional y hacer películas para festivales”.

-¿Crees en el destino?

“Sí, por algún motivo llegué a México, entré al CEA y me convertí en actriz; la vida me ha puesto en el momento y lugar indicado”, finalizó.

 

La actriz sigue vigente en la pantalla chica