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Liz Gallardo no demandó a la clínica que le hizo un mal tratamiento.
Espectáculos México
10 de Junio del 2019 por Gil Huerta / Foto: Ulises Trejo

Liz Gallardo queda con marcas en la cara por querer 'cejas a la moda'

Hace dos años se hizo una micropigmentación que no le gustó y al internar corregirlo el resultado no fue el esperado.

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Hace unos días platicamos con Liz Gallardo, de 39 años, y nos confesó que desde enero de 2018 vive un gran martirio, pues para corregirse un procedimiento estético recurrió a una clínica de belleza en Polanco, en la CDMX, donde le aplicaron ácido glicólico en la base de las cejas, lo que le provocó quemaduras de segundo grado... ¡y una cicatriz de por vida!

-Liz, vemos que tienes cicatrices entre las cejas, ¿qué te pasó?

“Hace dos años me hice una micropigmentación, pero como no me gustó el resultado, fui a otra clínica para que lo corrigieran”.

-Continúa...

“En enero de 2018 fui a Browtique, me dijeron que borrarían la mala pigmentación con un procedimiento sencillo y acepté sin pensarlo”.

Dinos, ¿qué procedimiento fue?

“No sé el nombre, pero me aplicaron ácido glicólico con una máquina; lamentablemente fue en una muy alta concentración y eso me hizo dos agujeros en la cara... ¡fue una cosa espantosa!”

-¡Qué lamentable!...

“Sí, el ácido carcomió mi piel y tuve una quemadura de segundo grado; cuando me lo estaban poniendo, sentía que me picaba y ardía, pero pensé que era normal y me aguanté. A los tres días empezó mi martirio”.

-¿Por qué lo dices?

“Porque desperté, me vi en el espejo y tenía muy hinchada la cara, ¡como boxeadora!”

-¿Eso a qué se debió?

“Resulta que el ácido me provocó anafilaxia, una reacción alérgica muy grave. De inmediato marqué al lugar para decirles lo que me pasaba”.

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-¿Y qué te dijeron?

“La señora que me hizo el procedimiento dijo que  se harían cargo del problema, pero no fue así, pues como vieron que no quería demandarlos, a las semanas dejaron de atenderme, simplemente me ignoraron, pero imagínate que el ácido me hubiera caído en los ojos, ¡ya estaría ciega!”

-¿Cómo te ayudaron?

“Me hicieron fototerapias, que no me sirvieron, pues la quemadura era muy profunda. Después me llevaron con Beatriz Santillana, una cirujana plástica, pero sólo me atendió como dos veces; me puso un parche de células madre y me dijo que según eso me regeneraría la piel en siete días”.

-¿Y sí te sirvió?

“De cierta forma sí, pues por lo menos evitó que se me infectaran las heridas; cuando me lo quitó, me dijo que ya no me podía apoyar en nada y que fuera con el dermatólogo por mi cuenta”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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-¿Cubrieron los gastos del dermatólogo?

“Para nada, no me quieren ni contestar, y si me ven llegar a su clínica, me cierran la puerta".

-¿Qué te dijo el dermatólogo?

“Que las marcas nunca se me van a quitar porque lo que me hicieron es un daño permanente. Cada mes me inyecta cortisonadirecto en las heridas, me aplica cremas y tomo pastillas; no ha sido un procedimiento barato, pero lo tengo que costear... ya perdí la cuenta de todo lo que he gastado. No es fácil, porque estar así me bajonea; la situación va mejorando, pero es algo lento, ya pasó año y medio y las marcas son muy evidentes".

-¿Esta clínica sigue abierta?

“Tristemente siguen atendiendo y la verdad alzo la voz para que nadie caiga en estos negocios charlatanes, y que vayan con los verdaderos expertos”.

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-¿Por qué no los demandaste?

“Porque la señora que me hizo el tratamiento (Norma) no es la dueña, es la mamá de la  dueña (Sumiko Aoyama), y como el negocio no está a su nombre, no procedería”.

-Imagino que te afectó emocionalmente...

“Por supuesto, porque iba a empezar a filmar una película y ya no pude. No tuve trabajo el año pasado porque no podía hacer casting ni nada con estas marcas, me pegó muchísimo en mi autoestima, no sólo porque siento que no me veo bonita, sino porque me siento tonta por hacerme cosas que no debo”.

-¿Y en tu seguridad qué tanto te pegó?

“Muchísimo, siempre tenía una seguridad en mí, me gustaba cómo me veía, pero después de esto, me cambió la perspectiva”, concluyó.

 

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