El asesinato de Carlos Manzo: La novela más dramática se quedaría corta ante la realidad
¡Un verdadero melodrama! El asesinato de Carlos Manzo es una historia de la vida real que supera a la ficción.
Carlos Manzo y Yesenia Méndez
/Especial
Carlos Manzo Rodríguez comenzó a operar como el primer alcalde independiente de Uruapan, Michoacán, desde septiembre de 2024 con intimidaciones y amenazas de muerte hasta su asesinato el 1 de noviembre de 2025.
Así lo refieren diversos medios informativos, al igual de que su gestión se distinguió -tanto en acciones como en discursos- por combatir a los generadores de violencia en su ciudad.
También están asentadas periodísticamente las continuas advertencias públicas que hizo sobre las operaciones de la delincuencia organizada en un territorio de gran potencial económico, conocido como la “capital mundial del aguacate”.
La férrea estrategia del político de 40 años caminaba, lentamente, gracias a alianzas con parte de un equipo que también compartió la visión de un Uruapan próspero y seguro.
La jugada fatal
La jugada fatal del llamado fundador del “Movimiento del Sombrero”, según empieza a desentrañarse en una investigación, fue establecer un máximo nivel de confianza con Yesenia Méndez Rodríguez, su secretaria particular, quien fue detenida el jueves pasado por presunta participación en el magnicidio de su jefe, perpetrado, aparentemente, por una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Giro al estilo de una serie o película
Ahora los reflectores de las autoridades y los medios en esta historia que cobra el cariz de un thriller político digno de una serie o película, apuntan a Méndez Rodríguez, una ambiciosa abogada con maestrías en derecho procesal constitucional y en juicios orales en materia penal, quien formaba parte del primer círculo del edil.
La joven era una figura central en la administración municipal de Uruapan. Prácticamente, acompañaba a Manzo a todas sus actividades de gobierno, incluso en algunas de orden privado y familiar. De esto hay evidencia fotográfica y en video captada por prensa y televisión.
El enemigo en casa
Su oficina estaba tan solo a unos metros de la de Manzo, la convivencia diaria era continua y prolongada porque coordinaba su agenda, llevaba bitácora de sus reuniones, de sus acuerdos, contactos, horarios y operativos de seguridad cotidiana.
Por si fuera poco, lo aconsejaba cuando el alcalde tomaba decisiones administrativas y estratégicas.
Según la Fiscalía General del Estado de Michoacán, la detenida habría proporcionado información precisa sobre los movimientos de Manzo al CJNG mediante la aplicación de mensajería Threema, derivado de ello la precisión del atentado en un momento clave y en un evento con multitud (durante el Festival de las Velas, en Uruapan).
Criminal con título académico
Ya empiezan las pesquisas que auguran un velo de traición en este caso y que califican el desempeño de Yesenia Méndez como una suerte de camuflaje institucional con el que, valiéndose de su formación académica, accesó a los vericuetos de la burocracia municipal, los entendió jurídica y políticamente para después sacar partido a través de la ilegalidad.
Corre la versión entre fuentes allegadas a la investigación que la abogada habría recibido 2 millones de pesos por su participación en el magnicidio de Manzo.
Apuntan otros reportes que desde que asistió al edil monitoreaba, analizaba y filtraba diversas informaciones sobre expedientes confidenciales y de alto impacto sobre seguridad pública y estrategias legales contra la delincuencia.
Informes apuntan que el perfil profesional de Yesenia (destacado por el fallecido Carlos Manzo como el de una colaboradora trabajadora, eficaz y altamente calificada) evidencia la evolución de los cárteles criminales para penetrar las estructuras gubernamentales, reclutando ya no a sicarios o criminales de cuello blanco, sino a profesionales preparados y competentes que se mimetizan y transforman en delincuentes potenciales en medio del ejercicio de la política.
El bajo perfil social de la imputada, analizado en la investigación, supone en ella una simulación de lealtades para desviar sospechas.
La operación, dirigida por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, trascendió, se basó en una inteligencia técnica con rastreo de metadatos y geolocalización de dispositivos móviles que interceptaron comunicaciones que vinculan a la ex secretaria personal con el grupo de detenidos por el asesinato del edil de Uruapan.
La doble traición
Entra en escena la viuda de Carlos Manzo, Grecia Quiroz, como alcaldesa sustituta, y quien, como su esposo, finca su confianza también en la ahora imputada, quien después del asesinato de su anterior jefe, sirve de la misma forma a su sucesora, con quien tiene cercanía total.
Hasta antes de su detención, Méndez acompañó a Quiroz en diversos actos oficiales y públicos, coordinó su agenda por completo e hizo la Casa de Cultura su sede de operaciones.
No hay, por ahora, ningún señalamiento de las autoridades que vinculen a Quiroz con el asesinato de su esposo o a una relación extraprofesional con Méndez. Sin embargo, queda expuesta una grieta que vulnera la seguridad de las instituciones de gobierno con la aparente infiltración de un personaje cuyo perfil profesional no supuso ningún reto en los métodos de control de confianza.
Más allá de lo que las investigaciones revelarán próximamente, la tragedia de Carlos Manzo y el revés a su viuda de parte de su secretaria particular, como una película de espionaje, demuestra que la traición viene de quien menos se espera.
