Abbas vuelve de la ONU sin grandes noticias para Cisjordania

Abbas vuelve de la ONU sin grandes noticias para Cisjordania

El pueblo palestino le dio un recibimiento distinto en 2011, cuando el mandatario aseguró que Palestina sería reconocida como estado de la ONU.

El pueblo de Palestina quiere ver hechos y no palabras.

El pueblo de Palestina quiere ver hechos y no palabras.

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Notimex EFE

El pueblo de Palestina quiere ver hechos y no palabras.
Notimex EFE

El presidente palestino Mahmoud Abbas regresará a esta capital tras un discurso en la ONU que no conmovió a casi nadie en Cisjordania, a diferencia del año pasado cuando pidió el ingreso al organismo internacional como estado miembro.
En 2011, en el marco deL 66 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, miles de personas acudieron a recibir a Abbas tras presentar su petición de ingreso a la organización como estado miembro.
Este año, tras el fracaso de la iniciativa anterior, Abbas renovó la víspera una petición parecida para acceder a la condición de estado no-miembro de la ONU, pero que no ha conseguido encender la chispa de 2011.
“La gente tiene otros problemas, no está tan pendiente de promesas vagas que no cambiarán nuestras vidas, lo que la gente quiere es bienestar”, dice Jamal, un día después del discurso.
El entrevistado hacía alusión a la dura crisis económica en la Autoridad Nacional Palestina ANP que ha dejado en déficit las arcas públicas y afectado a los servicios públicos que recibe la población.
"¿De que sirve un estado si no tengo salud?”, se preguntaba con un gesto de desdén una mujer en el zoco, donde la vida transcurría hoy con absoluta normalidad.
El panorama en Ramala está lejos del que se vivió hace exactamente un año, cuando el presidente fue recibido por todo lo alto después de haber entregado al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la solicitud de ingreso.
Los palestinos sabían entonces que se enfrentarían al veto estadounidense en el Consejo de Seguridad y de que Palestina no entraría este año en la ONU.
Sin embargo, el mero hecho de haber retado al todopoderoso presidente Barack Obama, quien pidió que no lo hiciera, supuso un empujón a la popularidad del presidente.
“Por supuesto que queremos un Estado, pero en estos momentos lo que le urge a la gente es trabajo y que bajen los precios”, sostiene Jamal desde detrás del mostrador de su tienda de comestibles.
La crisis consigue así rebajar la expectativa puesta por el liderazgo palestino en la Asamblea General de la ONU, donde será votada la nueva petición una vez que se complete el proceso burocrático.
“Hablo en nombre de un pueblo indignado, un pueblo que siente que su vocación y cultura de paz no es correspondida por la comunidad internacional”, enunció Abbas en su discurso pidiendo que Palestina pase a ser reconocida como estado no miembro.
Pero también este proceso se da de frente con la voluntad de Washington, que exigió a Ramala que no avance por esa vía mientras el presidente Barak Obama aspira a la reelección.
Los palestinos, que aseguran tener amplia mayoría en la Asamblea General, creen que será posible hacerlo el 29 de noviembre, Día de Solidaridad con Palestina y aniversario de la resolución de partición de 1947, que debió haber dividido el territorio en un estado judío y otro árabe.
Pero ningún portavoz oficial se atrevía hoy a hablar de fechas, repitiendo todos la de que “se hará cuando los palestinos lo consideren más oportuno”.
"¡Habladurías de políticos!”, comenta el taxista Salah, que no quiere ni oír hablar del discurso de su presidente en la ONU y preferiría que le bajaran el precio de la gasolina.
Durante el discurso de Abbas las calles de Ramala estuvieron ayer desiertas, en claro contraste con la multitud que lo siguió el año pasado y que salió efusivamente con banderas y pancartas.
El colorido panorama tampoco se repetirá en los próximos días, cuando regrese, porque la gente está harta de movilizaciones.
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