Muere indocumentado cuadripléjico trasladado contra su voluntad a México

Muere indocumentado cuadripléjico trasladado contra su voluntad a México

Quelino Ojeda Jiménez perdió la vida en el Hospital General de Juchitan de Zaragoza en Oaxaca.

Quelino Ojeda Jiménez perdió la lucha por vivir. Foto: Especial

Quelino Ojeda Jiménez perdió la lucha por vivir. Foto: Especial

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EFE

Quelino Ojeda Jiménez perdió la lucha por vivir. Foto: Especial
EFE

Un inmigrante indocumentado que sufrió parálisis total en un accidente de trabajo y que fue trasladado en 2010 contra su voluntad a México por no poder pagar un hospital de Illinois, Estados Unidos, falleció el domingo.
Quelino Ojeda Jiménez, 24 años, murió a las 2 de la madrugada en el Hospital General de Juchitan de Zaragoza en Oaxaca, México, dijo Jesús Vargas, un activista por los derechos de los inmigrantes en Chicago.
Según informó su tía María Salome, el deceso del mexicano se produjo a consecuencia de un paro cardiaco.
Agregó que el joven ya había sufrido tres paros cardiacos desde su traslado hace 15 días del Hospital María Lombardo al de Juchitan.
Ojeda Jiménez se accidentó en agosto de 2010 mientras trabajaba en la remodelación de una casa por encargo de una empresa constructora con sede en la ciudad de Atlanta y quedó paralizado al caer de una escalera y fracturarse el cuello.
Fue trasladado a la sala de emergencia del Hospital Advocate Christ Medical Center de Oak Lawn, un barrio cercano a Chicago, donde quedó internado.
Al no poder pagar los gastos de atención médica, el hospital comenzó a gestionar el traslado del paciente a México.
De acuerdo con el consulado mexicano en Chicago, Jiménez Ojeda pudo comunicar su negativa a regresar a México porque no quería ser un peso para su familia. Mientras que su madre y otros familiares en Oaxaca preferían que se recuperara en Oak Lawn porque el hospital de la ciudad mexicana no estaba en condiciones de atenderlo.
Sin embargo, el 22 de diciembre de 2010, el Hospital Advocate Christ decidió el traslado desoyendo la voluntad del paciente y su familia y sin avisar al consulado.
“Todos sus derechos fueron pisoteados”, dijo Carlos Arango, miembro del Frente Unido de Inmigrantes de Chicago.
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