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Sus mamás los ‘condenaron’ a vivir, jugar y crecer a su lado, ¡hasta cumplir 6 años!
Gente Ejemplar
28 de Abril del 2017 por Adriana Góchez / Foto: Enrique Ordóñez

Nacieron en la cárcel y viven su infancia tras las rejas de Santa Martha Acatitla

Sus mamás los ‘condenaron’ a vivir, jugar y crecer a su lado, ¡hasta cumplir 6 años!


Los pequeños Geovanna, de 3 años, y Josafat, de 4, creen que el lugar donde viven es una escuelita, en la que estudian sus mamás; no saben que donde duermen, son celdas, las cuales se cierran con candados por la noche. 

Ellos son dos de los 81 niños que nacieron y viven en el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, que se divide en tres mundos: el de los cuatro dormitorios exclusivos, para las reclusas que son madres; el de las áreas comunes; y el Centro de Desarrollo Infantil (CENDI), donde se alimentan, estudian, y reciben clases de inglés, computación, yoga y ballet.

 
LOS MENORES ESTÁN EN EL CENTRO DE DESARROLLO INFANTIL DESDE LOS 45 DÍAS DE NACIDOS, HASTA LOS 5 AÑOS CON 11 MESES
Ahí reciben cuidados desde los 45 días de nacidos, hasta los 5 años con 11 meses, fecha en que deben dejar el lugar.

LAS MADRES PUEDEN ELEGIR SI SUS HIJOS PERMANECEN DENTRO, CON ELLAS, O SI LOS ENVÍAN AFUERA, CON UN FAMILIAR
Aunque no todos los que nacen aquí, tienen que quedarse forzosamente, ya que las madres pueden elegir si permanecen con ellas, o bien, los mandan con un familiar, para que los cuiden durante el tiempo en que éstas cumplen su condena, pero deben firmar la autorización, con el fin de que ellos salgan.


Conocimos el caso de Geovanna, de 3 años, quien desde que nació vive en el reclusorio con su mamá, la cual está ahí por secuestro.

-Dentro del CENDI, ¿qué hace Geovanna?

“Asiste todos los días a la escuela, y le gusta mucho el ballet”, cuenta Juliana R., de 35 años, quien está recluida por el delito de secuestro, y tiene dos hijos más, de 19 y 14 años.

-¿Cómo enfrentas el prisidio con tu nena?

“Su padre se encuentra en otro reclusorio, y lo ve cuando él viene a las convivencias todos los sábados; tratamos de que ella sea feliz, y siempre intentamos que se le haga ameno este sitio. También sale con los familiares de mi esposo, quienes la llevan a pasear; regresa el lunes. En la semana, intento que siempre juegue en el espacio grande, donde hay un parque, y estamos ahí una o dos horas”.

-¿Ella sabe que estás presa?

“No, le he comentado que estoy en una escuela, que ya me falta poco para terminar, y que primeramente Dios, iremos a nuestra casa. No me gustaría que supiera que es una cárcel, porque le surgirían preguntas, aunque sé que las tendrá el día de mañana; tal vez le diga, o así lo deje”.

 

-¿Entraste a este lugar embarazada?

“Llegué hace ocho años, y aquí nació la princesa; fue una pequeña muy planeada, y creo que por algo vino esta bendición. Es un motor, un aliciente, la amamos. La esperamos con mucha ilusión y amor”.



Por otra parte, también hablamos con Ericka M., quien cumple una sentencia de 20 años, por el delito de homicidio, de los cuales lleva ocho. Es madre de Josafat, quien en dos años tendrá que separarse de ella. Tiene 4, y asiste al CENDI, donde aprende las vocales y los números, y convive con sus amigos.

-¿Sabe que está en una cárcel?

“No, cuando esté más grande le podré decir la verdad, ahorita todavía no es tiempo de hablarle de esto, no me sentiría cómoda tratando el tema”.

-¿Sale los fines de semana?

“Antes lo hacía con su padre, sin embargo, me contó que le pegaron, entonces ya no va con él. Ahora mi papá se va a jubilar, y ya se lo va a empezar a llevar; mi nene dice que con él sí se va”.

-¿A mantenerlo quién te apoya?

“Trabajo aquí, hago aseo, lavo ropa, cualquier cosa. A veces gano 180 pesos en un día; por realizar limpieza, me pagan 25; por ropa, 120 o 130. Además, tiene a su madrina, que me apoya y está pendiente de que no le falte nada”.