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Alfonso Zayas: “Aunque critiquen mis películas, todas tuvieron mucho éxito”
Espectáculos México
17 de Febrero del 2018 por Mauro Godoy / Foto: Francisco Mancera

Alfonso Zayas: “Aunque critiquen mis películas, todas tuvieron mucho éxito”

“Y el público todavía las sigue viendo”.


Creció en una carpa familiar, pero lo que menos quería era ser actor, él es Alfonso Zayas, de 76 años, quien no pudo ir en contra del destino y su vena artística. Inició a los 17 como técnico en Televicentro y de ahí comenzó a trabajar en los sketches con los grandes cómicos de la época, hasta finalmente consagrarse como galán en el cine de ficheras. 

De esto y más nos platicó el legendario comediante, quien nos recibió en su casa de Cuernavaca, Morelos, junto con su esposa Libia García, de 47, quien lo llevó al altar hace 14 años, luego de sus siete matrimonios anteriores y nueve hijos, además de que fue todo un envidiado donjuán”.


En entrevista nos contó sobre el cine de ficheras

“Ése fue un regalo de Dios, porque decía: ‘¿de dónde voy a salir de galán sin ser guapo, rico, fuerte como Jorge Rivero o Andrés García?’, de quienes sí se enamoraban. Pero lo que me favoreció muchísimo fue mi sentido del humor y que era un mexicano normal, dicharachero, bailador y coquetón. Funcionaron mis películas; aunque las critiquen, todas tuvieron mucho éxito y el público todavía sigue viéndolas”.

-Muchos dicen que no se siente nada en las escenas de pasión, ¿es cierto?

“Que no sean habladores, cómo se atreven a decir que no sientes nada a la hora en que agarras a una Sasha Montenegro o Angélica Chaín y les das un beso, ¡claro que sientes!; la bronca era contenerte ante ellas, realizar bien la escena y aparte, hacer chistes. Yo les daba confianza a mis compañeras, pero también me ponía nervioso”.

-¿Llegó a tener sexo en sus películas?

“En esos momentos no, pero después, sí. Tuve unas novias que entraban a las películas como coincidencia y eran más sabrosas las escenas. Estaba haciendo un libro de anécdotas sobre mi participación en las cintas, pero es muy difícil porque tienes que nombrar personas, y no quiero herir susceptibilidades”.

-¿Alguna anécdota que pueda contarnos?

“Una vez con un cuerazo de mujer estábamos acostados desnudos en la cama y yo la estaba abrazando, besos en la orejita, en la cara y de repente, dicen: ‘¡corte, a comer!’, y que le digo: ‘no te vayas, mamacita, espérate tantito’. Y como también ellas sienten, entonces la convencí y se quedó un ratito conmigo en la cama y a disfrutar el momento sabroso”.

-¿Tuvo excesos en su vida?

“Nunca. Todo el mundo creía que era vicioso, borracho y todo eso, lo que pasa es que era feliz y no se explicaban cómo; pensaban que me metía algo, pero no. No tuve que caer en las drogas para sentirme adentro. Trabajé muchísimo y no puedes llegar ni borracho a una filmación a las 7 de la mañana porque se te nota, y luego aguantar jornadas de 12 horas grabando... ¡imagínate!”.


-En este momento, ¿cuál es su deseo?

“Seguir trabajando. Recién estuve en la obra La Semesienta y estuvimos de gira. Fuimos a Estados Unidos; por fortuna, ven que aún tengo alegría por vivir, y gracias a Dios se acuerdan de mí. Si me muero mañana, me voy a ir con una sonrisa, dándole gracias a la vida porque siempre me ha ido poca ma$%&”, finalizó.