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Ferdinando Valencia actor
Espectáculos México
22 de Diciembre del 2020 por Laura Luz Palmer / TVNotas / Foto: Alejandro Insunza y cortesía

Ferdinando Valencia revela: mi hijo no murió de causas naturales, lo mataron los doctores

El actor nos habló en exclusiva sobre lo ocurrido con su pequeño hijo, a quien asegura los médicos no trataron adecuadamente.

De todos los dolores que podría enfrentar una persona, uno de los más fuertes es perder a un hijo; y de esto nos habla Ferdinando Valencia, de 38 años. El actor, quien tuvo la cita de convertirse en padre por segunda ocasión, el 24 de abril de 2019, de los mellizos Dante y Tadeo, fruto de su relación con Brenda Kellerman, de 33 años, vio empañada su felicidad, cuando el pequeño Dante comenzó a presentar severos problemas de salud, que derivaron en su muerte, el 3 de agosto de ese mismo año. 

Ahora, resignado por la pérdida, pero con el recuerdo de su pequeño ángel siempre en el corazón; por primera vez y en exclusiva, Valencia  nos comparte lo ocurrido a detalle.

 

 

-Muchas gracias por compartirnos la historia de este difícil momento de tu vida...
 “Fue tan difícil como afortunado, porque ser padre era un sueño alimentado desde mi niñez; yo me vi muy vinculado con esa idea y por segunda ocasión lo había logrado con mis mellizos, pues también tengo otra hija, Sofía”.

-¿Cómo empezó esta dolorosa historia?
“La primera que se puso muy mal fue Brenda, pues le dio preeclampsia; su condición era delicada, por lo que estuvo en observación. Ésa fue la primera amenaza que tuve de perder a mi familia”.

Ferdinando y sus mellizos

Ve: Ferdinando podría llegar a un acuerdo con la ANDA

-Continúa...
“Nacieron mis niños, primero Dante y un minuto después Tadeo. Sin embargo, Dante no estaba en condiciones de ir a cuidados intensivos, pero lo llevaron por determinación médica”.

-¿Qué explicación te dio el doctor?
“Es que hay un tabulador que determina las condiciones de los pacientes, a partir de eso, el médico dijo que iba a ser conveniente porque su frecuencia cardiaca era ligeramente menor que la de Tadeo, sin embargo, no estaba en un parámetro donde tuvieran que mandarlo a esa área. Días después, lo dieron de alta. Yo estaba muy feliz, hasta que mi bebé se puso mal una madrugada, parecía molesto e incómodo”.

-¿Y qué tenía?
“¡Fue indignante! Pensábamos que el diagnóstico iba a ser algo estomacal, pero ahí nos dijeron que el niño tenía meningitis bacteriana, misma que adquirió ahí, ¡pero nadie se dio cuenta y así lo dieron de alta!: ‘No tenemos el equipo para curarlo’, nos comentaron”.

-¿Y qué hicieron?
“Lo llevamos en ambulancia a otro hospital, creyendo que todo se iba a solucionar y ahí nos quedamos un tiempo. En ese inter yo quería adquirir un seguro de vida familiar para proteger a Dante, pero éstos sólo lo aseguraban en los primeros 20 días de nacido, entonces ya no lo podían asegurar”.

-¿Cómo fue el tratamiento en ese lugar?
“Ahí me explicaron: ‘Vamos a obtener líquido cefalorraquídeo y lo vamos a mezclar con veintitantos posibles anticuerpos y medicamentos para controlarlo, y nos va a reflejar cuál resiste, cuál tolera y cuál no, y se buscan las dos mejores opciones para atacarla con dos antibióticos’”.

Ferdinando y Dante

-¿Después qué pasó?
“Le pusieron el tratamiento y al quinto día nos dijeron que ya no había meningitis bacteriana, lo dieron de alta y hasta nos dieron un certificado. Queríamos regresar a México para compartir que ya teníamos a nuestros mellizos con nosotros, pero no contábamos con que cometerían otro error”. 

-¿Por qué?
“Porque el medicamento que le suministraron sólo atacaba a la bacteria pero no la mataba, por lo que se equivocaron en el diagnóstico, ya que la bacteria estaba noqueada, pero no se eliminó. No le mataron la meningitis bacteriana, y para ese momento ya llevaba más de un mes en su cuerpo. Regresamos a mi tierra, Comala, Colima, y no duramos ni una semana ahí cuando el niño se puso mal de nuevo. Lo llevamos al doctor y estando ahí se convulsionó”.

-¡Qué horrible!...
“Ahí me dijeron: ‘Te lo voy a atender, pero si un día vemos que no podemos con el niño, te lo vas a tener que llevar a otro hospital, y el más cercano está en Guadalajara’. Esos días debieron ser de salvación, pero fueron una tragedia”.

-¿Por qué?
“Me decían que podían atenderlo y el tratamiento que le estaban poniendo era para la meningitis, pero mi niño se convulsionaba. También me decían que los medicamentos se administraban uno cada dos horas y otro cada hora, pero luego investigué y supe que se le debía de colocar el medicamento con máquinas especiales, que con una aguja a presión lo suministran en un lapso de 40 minutos, y 20 después el siguiente, y así”.

-¡Qué difícil!...
“Además, sus máquinas no funcionaban, entonces, llegaban las enfermeras y colocaban el catéter, agarraban la jeringa y empezaban a maniobrar con la manita de mi Dante; apretaban toda la jeringa por la desesperación. ¡Qué mentira que me dijeran que podían, cuando ni siquiera sabían qué tenía mi niño!”.

Ferdinando y su familia

-¿No se lo aplicaron como debían?
“Así es, después me enteré de que si ese medicamento no se coloca correctamente, provoca convulsiones”.

-¡Qué indignación!...
“Mi hijo tenía meningitis bacteriana, pero todos los procedimientos médicos que le hicieron le provocaron hidrocefalia, insuficiencia renal y cardiaca, problemas pulmonares y demás. ¡Es una irresponsabilidad!, pero los doctores prefieren que los pocos centavos queden en su hospital y en su bolsa que en la de otros. ¡Ustedes, especialistas de la salud, lo fueron matando con sus pretextos económicos!”.

-Y se fueron a Guadalajara, ¿qué pasó allá?
“Mi hijo iba en condiciones críticas; llegamos allá, me lo reciben y en este hospital nos dieron el mismo diagnóstico: meningitis bacteriana. Mi hijo tenía colocados en su cuerpecito de 10 a 12 aparatos simultáneamente”.

-¡Pobre chiquito!...
“Comenzaron a controlar todos los elementos; al séptimo día me dicen que controlaron lo más difícil que era la meningitis. Yo sabía, por los otros hospitales en los que habíamos estado, que este tratamiento dura 21 días, y entonces se le suministran los otros 14 medicamentos restantes para completar el tratamiento y matar la bacteria”.

-¿Qué ocurrió?
“Luego me llevé una desagradable sorpresa, un día llegué a ver a mi hijo ¡y tenía la piernita negra!, le pregunté al doctor: ‘¿Qué pasa aquí?’, y textual, me contestó: ‘Esto sucede todos los días, no te preocupes, no es nada grave, es un problema menor a consecuencia de un catéter, no va a pasar nada’”.

-¡¿Es en serio?!
“Por desgracia, sí. Luego el doctor se fue una semana al extranjero y al regresar ya lo quería dar de alta; le dije: ‘Tiene algo en la pierna, ¡no lo puedes liberar!’, por lo que cambió su discurso y me dijo: ‘En 30 años que llevo trabajando, es la segunda vez que me pasa esto, es rarísimo’. Dos días después yo estaba haciendo una de las cosas más difíciles... ¡firmando para que le amputaran la pierna a mi hijo!”.

Enfermedades Dante

-¡Qué tragedia!...
“Le amputan la pierna y me seguían diciendo que era meningitis bacteriana. Sí hubo una negligencia médica, no tuvo por qué ser mi responsabilidad. Pero entonces empecé a detectar mentiras: me mandaban al cardiólogo y al de los pulmones para decirme: ‘Tu hijo trae problemas pulmonares y de corazón’; que tenía el lado derecho inflamado y problemas en una arteria, pero al día siguiente, le pedía al mismo doctor que lo revisara y me decía: ‘Sigue inflamada y dañada la arteria en el lado izquierdo’, y yo decía: ‘¡Hijo de pe%[email protected]!, ¡ayer era el derecho cab%$%$!’”.

-Continúa...
“Como ya tenía entendido cómo operan, grabé a los doctores para defenderme; tengo los audios en donde me dicen: ‘Tu hijo va a estar bien’. El médico me dijo que tomaría un tiempo, pero mi niño estaría bien. Me mandaban a cinco doctores para que hablaran conmigo, me hacían sentir miedo porque era la forma en la que yo bajaba la guardia. Les pedía que me hablaran con la verdad”.

-¿Qué argumentaban?
“Me pedían disculpas, lloraban por mi hijo, se preocupaban. Yo les decía que no los amenazaba, pero que hablaran con verdad. Médicamente no me convencieron, eran mentiras, fue altamente indignante. De pronto un día, el doctor nos dice: ‘Señores, pueden estar tranquilos, este niño va a salir bien... Al día siguiente mi hijo se murió. Ése es el juego hospitalario que hay lamentablemente en nuestro país”.

-¿Has pensado en demandar?
“Mira, yo espero recibir una respuesta positiva dentro de todo; aún no lo sé, habrá que esperar. A mi hijo nadie me lo va a devolver, pero no lo perdimos por causas naturales, fue más la voluntad del hombre haciendo lo incorrecto que la voluntad divina. Al final esto lo maneja Dios y estoy tranquilo porque peleé por mi familia tanto como pude”.

-¿Cómo han vivido este tiempo sin Dante?
“No lo superaremos, pero estamos aprendiendo a vivir con eso. Tenemos un hijo maravilloso, Tadeo, y por él le vamos echando ganas”, finalizó.

Ve: Ferdinando Valencia denuncia a la ANDA por no pagar el hospital de su bebé