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Gaby Ramírez quiso proteger a su hijo de la pandemia ¡pero casi lo pierde!
Espectáculos México
04 de Enero del 2022 por Carlos Alfredo Monjaraz / Foto: Cortesía de la artista

Gaby Ramírez quiso proteger a su hijo de la pandemia ¡pero casi lo pierde!

La conductora vivió una pesadilla luego de mandar a su hijo a Australia con su padre. 

A inicios de la pandemia, Gaby Ramírez, de 43, tomó la difícil decisión de separarse de su pequeño hijo, Miles, de 8, mandándolo a vivir a Australia con su papá, Nickolas Ptk, de 48, para salvaguardarlo de los alarmantes contagios de COVID en EU. 

Esta decisión la tomó creyendo que la cuarentena sólo duraría unas semanas, sin embargo, el regreso del niño se fue alargando por el cierre de fronteras y, posteriormente, porque el empresario se negaba a entregárselo. En exclusiva, la también modelo nos cuenta lo mal que la pasó durante casi año y medio:

-Gaby, ¿cómo has estado?
“En lo laboral muy bien, estoy trabajando en Telemundo; sin embargo, mi vida personal en el último año y medio fue una pesadilla”.
 
 

-¿A qué te refieres?      
“A inicios de la pandemia, uno de los únicos lugares donde no se registraban casos de COVID era Australia, donde vive el papá de mi hijo. Entonces, con todo el dolor de mi corazón y preocupada por lo que le pudiera pasar, le llamé y le dije que si se podía llevar a Miles para que estuviera protegido”.

-Prosigue...
“Nickolas aceptó; despedí a mi hijo en el aeropuerto con mucha incertidumbre de no volverlo a ver; fue complicado porque mi hijo estaba muy acostumbrado a mí, convivía poco con su papá y de repente se fue con él de tiempo completo y nos alejamos”.

-¿Y qué pasó después?
“Yo me sentía terriblemente mal por no estar con mi niño, pero sabía que era por su bien, pues en EU hubo muchas muertes por esta enfermedad. A los seis meses lejos de él yo ya no aguantaba, le pedí a Nickolas que me lo trajera y resultó que ellos ya no podían salir”.

-¿Por qué?
“Porque Australia había cerrado sus fronteras; se agudizó mi preocupación, metí cartas en el gobierno para poder sacar a mi niño, pero como también tiene pasaporte australiano, me dijeron que no podían hacer nada”.
 
Gaby Ramírez tuvo miedo no volver a ver a su hijo
 

-¿Qué sentiste en ese momento?
“Una gran impotencia y miedo, lloraba todas las noches y caí en una fuerte depresión pensando que nunca volvería a estar con él. En enero de este año me contagié y pensé que ya no la contaría, pero todo salió bien”.

-Continúa...
“Cuando Australia abrió sus fronteras, le volví a pedir que me trajera a mi hijo, pero ya me lo quería regresar; me dijo que se lo iba a quedar porque, aunque yo tengo su custodia física y legal, ésta se podía perder porque no estuvo conmigo más de seis meses”. 

-¿Y qué pasó?
“Afortunadamente, logré recuperar a mi niño cuando lo convencí de que lo mejor era que  estuviera conmigo. No dejé de insistirle que me lo regresara; fue una pesadilla, cada ‘no’ de su parte me llenaba de angustia. Nickolas es un excelente padre, pero no puede educarlo como yo lo hago”. 
 
El pequeño ya se encuentra con su mamá

-¿Cuándo lo recuperaste?
“Siempre tuve contacto con él por videollamada, pero pudimos estar juntos hasta noviembre; ese día pasó algo que me aterró: cuando llegó al Aeropuerto con su papá, lo abracé y… ¡no me reconoció!” 

-¿¡Cómo crees!?
“Así como lo oyes, se hizo para atrás con su papá. Fue un momento horrible, me le acerqué llorando a decirle que yo era su mamá, pero como que no le dio gusto verme”.

-¿Qué pasó después?
“Los primeros días fueron raros, ya no sabía cómo entrar a su corazón; tan sólo en año y medio cambió y me olvidó”.
 
Gaby Ramírez luchó por su hijo

-¿Qué más pasó?
“Fuimos con una terapeuta y afortunadamente pudimos volver a hacer conexión y las cosas ya están como antes. Creí que ya lo había perdido para siempre, fue horrible, pero gracias a Dios esto ha cambiado”.

-¿Cómo quedaron con las convivencias?
“Como antes: lo verá una o dos veces al año, cuando puede venir a EU, generalmente es en vacaciones. Y que quede claro, yo jamás le voy a negar a mi niño ver a su papá, la figura paterna le hace muy bien, pero yo no podía perder a mi mayor bendición”, finalizó.