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Además de encontrar el amor y querer formar una familia, ahora empieza una nueva vida.
Espectáculos México
25 de Marzo del 2019 por Ricardo Ayala / Foto: Raúl Pedraza

Mauricio Clark pone en pausa su relación amorosa

Además de encontrar el amor y querer formar una familia, ahora empieza una nueva vida.

Después de hacer a un lado la homosexualidad, vicios y tentaciones; Mauricio Clark, de 37 años, abrió su corazón y explicó todo el proceso por el que ha tenido que pasar para sanar su corazón y es que después de acercarse con Dios, el conductor, se encuentra impartiendo conferencias a personas de todas las edades con el fin de ayudarlos e inyectarles todo el positivismo necesario para salir adelante. Fue en la Hacienda Nueva Vida, en Ecatepec, Estado de México, donde platicamos con él y esto nos compartió: 
 
-Mauricio, ¿cómo estás? 
“Gracias a Dios muy bien, bien contento, por fin te puedo asegurar, hoy no prometo ni juro, pero te puedo asegurar que por primera vez mi vida tiene sentido y tiene un propósito, es el servicio al prójimo”.  
 
-Cuéntanos, ¿qué estás haciendo con los chavos? 
“Lo que estoy haciendo hoy en día de compartir me llena, pero mucho más, no hay punto de comparación que cuando tuve a manos llenas, que cuando tuve el coche que quise, que cuando viajé por el mundo, que cuando conocí a las celebridades del olimpismo, del futbol”. 
 
-Interesante... 
“Si, esto de estar aquí tiene mucho más valor que haber estado con la familia Mandela cenando en Sudáfrica o haber estado con la Reina Sofía de España o haber estado frente a frente con Messi, con Maradona, con Pelé o Michael Pelphs, esto para mi tiene un servicio porque es dejar una semilla en los corazones de las personas”.  
 
 
-¿En qué momento diste ese cambio? 
“Llegó cuando tuve un encuentro con Dios, con Cristo”. 
 
-¿Cómo fue ese encuentro? 
“Yo realmente buscar a Cristo o ser hoy en día un seguidor de Cristo, no estaba en mis planes, ni dejar una vida homosexual; esto realmente sucedió de una manera en la que pues simplemente me deje guiar, tener fe es aventarte a un precipicio sin paracaídas sabiendo que alguien te va a cachar allá abajo, o como diríamos en el argot mexicano; tener fe es aventarte como gorda en tobogán, es dejarte ir con plena fe de que todo está bien”.  
 
-¿Hablaste con Dios? 
“Si”. 
 
-¿Qué le dijiste? 
“Más que decirle fue pedirle perdón, para que haya un cambió en tu vida tienen que haber varias cosas, la primera es un perdón y un arrepentimiento de corazón, y también el cambio de hábitos, si no hay cambios de hábitos en tu vida es muy difícil que cambies; es cincuenta y cincuenta, el cincuenta le pertenece al cielo y al señor y el otro cincuenta a nosotros”. 
 
-De que le pediste perdón... 
“De todas las aberraciones que cometí, imagínate haber prestado, haber utilizado a las personas, yo fui muy convenenciero por cuestiones económicas, cuestiones laborales, utilicé a las personas en muchas formas, yo compraba amor, compraba amigos, compraba familia, comparaba sexo y esa era mi forma de vida; yo creí que teniendo todo y a manos llenas es como iba a ser feliz y también son de los errores en las que muchos de nosotros hemos sido educados”.  
 
-¿A qué te refieres? 
“Hoy en día millones de personas en el mundo hemos sido educados con base a aspiraciones materiales, nos han dicho que cuando tengas ese auto de marca, esa casa, cuando viajes, vas a ser el hombre más feliz del planeta. Gracias a Dios pude cumplir todos esos sueños, tuve a manos llenas y justamente cuando tuve todo a manos llenas es cuando más infeliz me sentía, es cuando más miserable era, que incongruencia”. 
 
-¿Por qué incongruencia? 
“Porque es cuando me di cuenta que la felicidad no depende de nada externo, la felicidad está acá adentro (señala su corazón) y la brinda el señor a través del Espíritu Santo”.  
 
-Por cierto, estuviste en Tierra Santa... 
“Si, le llamo mi séptima rehabilitación; ya había pasado la etapa de conversión más fuerte, llevo dos años de conversión y sigo en proceso; viví en una conversión sin saber que era una conversión, la única vez que yo había escuchado esa palabra es cuando íbamos a Asia, Europa; la situación con Cristo es exactamente lo mismo”. 
 
 
-¿Cómo? 
“Tienes que buscar ese satélite que está allá en el cielo y viene una conversión, él simplemente siempre va a ser el convertidor para bajar una señal pura; lo mismo sucedió, yo no había escuchado la palabra conversión, de hecho, yo pensé al principio que me había quedado loco”. 
 
 -¿Por qué loco? 
“O sea, cuando empezaba a suceder todo este asunto y que yo escuchaba y pasaban como muchas cosas sobrenaturales, si quieres llamarle, yo dije, híjole, ya quedé loco, pero alguna vez me dijo un terapeuta muy sabio: mira, si tú crees que te quedaste loco y piensas que estás loco porque te estas quedando loco, entonces no estás loco porque te estás dando cuenta”.  
 
-Y luego que pasó... 
Y es cierto, si te das cuenta un loco que está loco nunca se va a dar cuenta; entonces yo simplemente iba haciendo esta situación; la parte de la homosexualidad vino por añadidura, vino una conversión”. 
 
 
-Explícanos... 
“Cuando el señor (Dios) te endereza los cables, cuando viene una sanación profunda, porque se escucha muy bonita la palabra conversión, pero se necesita la valentía para atravesar por un proceso de conversión, es durísimo un proceso de sanación; yo que vengo de las orgías, yo que vengo de estar ligando diariamente en aplicaciones, yo que vengo de ser un adicto a la masturbación, a la pornografía, yo que vengo de ser un adicto a la cocaína con 20 gramos al día, de ser adicto al alcohol, de ese cochinero es de donde el señor me sacó y por eso hoy lo menos que puedo hacer es gritar a los cuatro vientos, Dios existe”. 
 
-Qué fuerte Mauricio... 
“En 20 años mi familia y yo intentamos terapeutas, psicólogos, psiquiatras, chamanes, brujos, 10 años intenté AA, cuartos y quintos pasos hice más de ocho veces, fui parte de una secta, en fin; ojo, aquí recalco dos cosas bien importantes, la ayuda terapéutica, psicológica y psiquiátrica es muy importante, pero a mí en lo personal nada de eso me funcionó”. 
 
-Entonces, ¿qué fue lo que ti te funcionó? 
“Cuando puse las rodillas al piso, cuando dejé que Dios tomara control de mi vida, cuando está ese poder superior y empieza a tomar control sobre ti y empiezas a ver de una forma la vida sana, empieza a ver la mirada de otro ser y te das cuenta que somo más que un cuerpo, que estamos atorados en este traje espacial; entonces ahí es cuando empecé a ver la vida de manera distinta, empecé a valorar muchas cosas, a mi papá, a mi mamá y empecé a valorar la vida misma”. 
 
-¿En qué sentido? 
“Cuando vino este proceso de sanación, es lo que trato de explicar, me di cuenta que la vida homosexual ya no era parte de mi vida, justamente lo que antes me causaba placer, me causaba esa mente perversa con la que funcioné muchos años, hoy en día me da repulsión, hoy en día hay un corto circuito, ya es como totalmente en contra”.  
 
 
-Después de todo esto que has pasado, ¿qué te dicen tus papás? 
“A mis papás nunca los había visto tan contentos como hoy en día, mis papás están muy bien gracias a Dios, duermen tranquilos, mi mamá ya puede escuchar una sirena de ambulancia o de una patrulla sin preocupaciones”.  
 
-Y la relación con tu papá... 
“Con mi papá, tuvimos un proceso de perdón muy fuerte y hoy no pierdo la oportunidad de verlos todos los días porque vivimos casa con casa, decirles cuanto los amo y hago simplemente honor a uno de los mandamientos; honrarás a tu padre y a tu madre”. 
 
-En lo sentimental, y cuando fuiste a Tierra Santa, ¿encontraste al amor de tu vida? 
“Si, pero no te puedo decir que es el amor de mi vida porque está en un proceso de discernimiento, ahorita no hemos tenido contacto María y yo para nada”. 
 
-¿Por qué Mauricio? 
“No puedo interferir en algo tan importante en su vida, que debe estar concentrada completamente en el señor, si en el discernimiento ella encuentra consagrarse y dedicarse al servicio de Dios; también he descubierto que el amor real es liberar y no es retener, entonces adelante”. 
 
-¿Cómo fue ese primer contacto y qué viste en ella? 
“Pues mira, es cuando ves la mirada de alguien y encuentras que hay algo, pero además es bien bonito lo que hoy pasa, yo durante años funcioné de esa mente perversa y veía a las personas como objeto, en caso de la vida homosexual; hoy ver a María como tal ni siquiera es pensar en algo íntimo, es ver a un ser y enamorarte de un ser, es algo bonito”.  
 
 
-¿Has hablado con ella? 
“Hace unos días hablé con su hermana, no hemos tenido más contacto por lo mismo, no quiero interferir en sus planes, no sé de ella y así va a ser los próximos seis meses, ahorita lo que menos requiere ella es interrupción o que exista algún distractor y yo ahorita sería un distractor. Yo también estoy viviendo un proceso ahorita de servicio, los planes de Dios son perfectos que ahorita estamos ella en esa parte y yo viendo como ayuda”.  
 
-Después de esos seis meses, ¿estás abierto al amor? 
“Claro, totalmente; yo me siento hoy listo, estoy emocionalmente estable, estoy haciendo lo que más me gusta y sobre todo que nos unen varias cosas”.  
 
 
-¿Qué cosas? 
“Es increíble ir con María, como lo llegamos a hacer, ir a comulgar juntos, orar juntos, rezar el rosario juntos y estar al servicio juntos”. 
 
-¿Te gustaría formar una familia en un futuro? 
“Totalmente, eso se lo pido al señor; si Dios me da la oportunidad de tener una familia sería un gran regalo y una bendición, yo creo que no hay día que no se lo pida; ahora, si no sucediera tampoco pasa nada”. 
 
 
-¿Estás preparado para los comentarios en torno a todo esto? 
“Claro, llevo ocho meses con puras mentadas de madre, con amenazas de muerte, con burlas, ofensas de quienes fueron compañeros o amigos y no pasa nada”. 
 
-¿Qué le dices a toda esa gente? 
“Yo creo que no hay día que no ore por ellos, he orado mucho por ellos y les mando toda la bendición, simplemente los entiendo porque yo hubiera reaccionado de la misma manera; cuando alguien no conoce a Dios, no conoce a Cristo, no conoce ese amor real, es normal que exista una reacción así”, concluyó.