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La hija de Norma Lazareno perdió la vida en un trágico accidente
Espectáculos México
10 de Julio del 2022 por Mariana Bonilla / @TVNotasmx / Foto: Blanca Charolet y cortesía de la actriz Maquillaje: ROEL

Norma Lazareno mantiene vivo el recuerdo de su hija, a 25 años de su pérdida

La hija de Norma Lazareno, Paulina falleció a los 19 años en un accidente automovilístico.
Norma Lazareno es uno de los íconos del cine, el teatro y la televisión mexicana. A sus 78 años ha forjado una sólida trayectoria que ha mantenido firme, y aún después de pasar el peor dolor de una madre: perder a su única hija, Paulina, fruto de su matrimonio con el también actor Pablo Ferrel, de 74, en un accidente automovilístico a los 19, sigue adelante con su carrera. De esta amarga experiencia, así como de las alegrías que le ha dado su profesión, nos habló doña Norma en esta entrevista:
 
 
Ella es la hija de Norma Lazareno
 

-Señora, es un honor platicar con usted; cuéntenos, ¿dónde y cuándo nació?
“Nací en Veracruz el 5 de noviembre de 1943, pero desde los 3 años me trajeron a la Ciudad de México; aquí hice la primaria, secundaria, preparatoria, y estudié Arte Dramático en el Instituto Andrés Soler”.

-Platíquenos sobre su familia...
“Mi mamá Paquita y mi papá Paquito, Francisca Silva y Francisco Lazareno, ellos montaron un negocio de mariscos, pero mi papá estudió en el Conservatorio Nacional de Música y cantaba en los coros de la ópera de Bellas Artes, entonces desde muy chiquita me acostumbré a ver el espectáculo desde las butacas, pero siempre pensé: ‘No, es más bonito estar del otro lado’. Y tengo tres hermanos: Jaime, José Luis y Paco”.
 
-¿Cuándo llegó su primera oportunidad actoral?
“Mi primera película con papel protagónico fue Hasta el viento tiene miedo, en 1968, que fue la que me puso en la mira de los productores, porque ese año me llevé la Diosa de Plata como la Revelación del Año”.
 
Norma Lazareno fue la inspiración para un gran artista
 
-¿En qué momento llegó el amor a su vida?
“No tuve muchos noviazgos ni con gente del ambiente artístico, hasta que hice la película Sobrevivientes de los Andes, en donde conocí al que fue mi primer esposo, Pablo Ferrel, hace ya 47 años. La película se filmó en el año de 1975, duró todo febrero, marzo, abril y parte de mayo, y en noviembre de ese mismo año, rápidamente nos casamos. Fue hasta octubre de 1977 que nació nuestra querida hija Paulina (q.e.p.d.)”.
 
-En algún momento estuvieron separados, pero el amor lo puede todo, ¿verdad?
“Cuando falleció nuestra hija, yo me puse en un estado en el que no era buena compañía, no quería saber nada de nadie, me encerré en una burbuja de dolor tan grande, que le pedí por favor que se fuera, porque él también perdió a su hija, y él también cuenta y muchísimo, entonces le dije que nos diéramos un poco de espacio porque yo estaba muy mal”.
 
Norma Lazareno llegó muy joven a México
 
-Era algo muy doloroso para ambos...
“A mí me tenían que levantar para bañarme, darme de comer, me volví un bulto con el alma destrozada, le dije: ‘No quiero que aparte de tu propia pena, estés viendo cómo no quiero construirme’, y le pedí que se fuera un tiempo, y así se fue quedando. Hoy seguimos juntos, somos pareja, pero él en su casa y yo en la mía”.
 
-¿Cómo fue que decidió salir de esa depresión?
“Yo soy católica y soy incapaz de atentar contra mi vida, pero pedía: ‘Dios mío, ahorita que ya me voy a dormir, llévame así, quiero estar al lado de mi hija’; pero Dios no cumple caprichos, él decide qué sea lo mejor”.

-Es un golpe muy fuerte perder a un hijo...
“Me integré a Madres en Duelo y ahí me di cuenta de que así como yo, había por lo menos en el grupo, dieciocho madres que habíamos perdido en ese lapso de seis meses a nuestros hijos por diferentes causas. Empecé a hablar y a sacar todo, fue una catarsis y me sirvió mucho, pero pasaron muchos meses en los que yo era incapaz de hacer nada durante el primer año”.
 
La madre de Norma Lazareno fue longeva
 
-Y decidió salir adelante de nuevo...
“Decidí no sobrevivir, decidí vivir y vivir bien, porque me di cuenta de que dentro de mi dolor, era yo tan egoísta, que no pensé que Pablo había perdido a su hija, mis papás a su nieta, me encapsulé pensando que era la única que sufría y cuando vi a mi alrededor a toda la gente a la que yo había borrado en ese momento, volví a abrirme y a pensar: ‘Paulina, esté donde esté, ¿estará contenta con mi actitud?, ¿con cómo me consumo?’”.
 
-¿También volvió a trabajar?
“Lo que me salvó fue el trabajo también, me ayudó mucho a tener la mente ocupada, a tener el compromiso y la responsabilidad de volver a funcionar como profesional, pero pasaron poco más de dos años. Paulina se fue en 1997 y cerca del año 2000 yo volví”.
 
Norma Lazareno es una gran actriz
 
-Han pasado 25 años de que Paulina se fue; ¿cómo la percibe?, ¿cómo la mantiene cerca?
“Mira, curiosamente va a sonar como una locura, pero estoy en todo mi derecho de hacerlo: yo tomé la decisión de volver a embarazarme de ella y dije: ‘No, yo me vuelvo a embarazar de esta criatura’, y un día frente a una foto de ella, le dije: ‘Hija, quiero que estés dentro de mí hasta el último día, que no te salgas nunca más, ni a los nueve meses’, y la mente es tan poderosa, que así la siento. Cuando tengo llamado, yo solita hablo y digo: ‘Vámonos, Paulina, tenemos llamado; vamos a bañarnos’, todo lo hablo en plural porque ahí está y yo ahí la siento, y antes de salir al escenario, que me estoy persignando para que todo salga bien, comento: ‘Ándale Paulinita, ojalá no se nos olvide nada’, siempre estoy pensando que mi hija está en mi corazón, en mi mente... una locura, lo sé, pero si esto me hace feliz, ¿quién me lo va a impedir?”.
 
Norma Lazareno tiene muy buenas amigas
 
 
-El golpe debió haber sido muy fuerte, perder a su única hija, no se embarazó antes, no después, porque por algo pasan las cosas...
“Fíjate que Paulina fue un milagro, porque cuando tenía como 22 años, tuve un problema de los ovarios y me quitaron uno, pues estaba con muchos quistes y la doctora me dijo: ‘Norma, esto va a tener una posible consecuencia, no es definitivo, pero quizá no te puedas embarazar’, y en ese tiempo tenía tantos proyectos, que pensé: ‘Ni modo, no soy una mujer que esté rogando ser madre, es lo que me tocó vivir y así lo voy a hacer’”.

-Pero sí llegó esa alegría a su vida...
“Resulta que sí me embaracé, tuve un embarazo feliz, maravilloso, ya iba a cumplir 34 años cuando nació Paulina, y salió una niña divina, era preciosa y así fue; yo le decía: ‘Mi milagrito’. Diosito me la prestó casi veinte años”.
 
-¿De qué otra manera mantiene vivo el recuerdo de su hija?
“Cuando ella falleció, donamos sus córneas y fue un éxito; nos llegó una carta en la cual no dicen el nombre de la personita, pero fue muy gratificante para mí... me consolaba con la idea de que no se había muerto del todo mi hija, que había una niña que estaba viendo el mundo que ya no pudo ver mi hija”.
 
Pablo Ferrel ha sido un gran apoyo para Norma Lazareno
 
-¿Cómo decidieron hacer la donación?
“Como tres años antes, en una entrega de los Oscares, un actor habló de la donación de órganos, entonces Paulina volteó y me dijo: ‘Mami, si yo me muero, quiero donar algo de mi cuerpo’, y yo: ‘Ay, mi vida, a ver a quién se lo encargas, porque yo me voy a ir primero’, y dijo: ‘Te pido o le pido a la persona que corresponda, que procuren que sea a gente joven, que tenga muchos años más para ver el mundo’, y le respondí: ‘Te estás poniendo muy fatalista, me voy a poner triste’, y ella: ‘No, mamá, es un comentario nada más’, pero se me quedó grabado en la mente y el corazón”.
 
-¿Y cumplió su voluntad?
“El día del accidente, que ya sabíamos que había fallecido, en la Cruz Roja te juro que sentí que me tocaron el hombro y enfrente de mis ojos decía: ‘Oficina de Donación de Órganos’, porque en ese momento, qué me iba a acordar, y le platiqué a Pablo lo que me había pedido Paulina, ‘¿Estás segura?’, me respondió, y yo: ‘Sí, estoy segura’. Y cuando llegó la carta de agradecimiento, decía que efectivamente, las córneas de mi hija quedaron en un niña de 8 años”.
 
La hija de Norma Lazareno es su gran amor
 
-Es admirable su fortaleza y que siga todavía trabajando...
“Sí, terminé S.O.S., me estoy enamorando, y estoy haciendo teatro por streaming con mi comadre Susana Alexander”.

-Hoy en día, ¿qué cree que le falte por hacer?
“Un personaje de comedia, positivo, alegre, eso me gustaría hacer para cerrar mi ciclo artístico. Yo no soy de las que piensan que me quiero morir en un escenario, creo que después de haber hecho lo que estoy deseando, ya puedo con tranquilidad y dignamente decir: ‘Hasta aquí, se baja el telón’, no de mi vida, de mi profesión”, concluyó la primera actriz.
 
Norma Lazareno es una gran actriz