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13 de Mayo del 2021 por Palmer y Vega / @TVNotasmx / Foto: E. Hernández, l. marín, I. Montaño, M. Narváez, E. Ordoñez, l. Pérez, l. sánchez, A. tomé y Redes socIales

A una semana del incidente de la L-12 familiares de las víctimas nos cuentan su dolor

A poco más de una semana del accidente, presentamos las historias de algunas víctimas en voz de sus familiares, quienes exigen justicia, pues esta tragedia se pudo evitar.
 

La noche del 3 de mayo parecía otra más para los cientos de personas que viajaban a bordo de uno de los convoyes de la Línea 12 del Metro; sin embargo, cerca de las 10:22 de la noche, en la intersección de las estaciones Olivos y Nopalera, una de las columnas no soportó el peso y colapsó. 
 
Los últimos vagones, donde viajaban decenas de personas, cayeron junto con la estructura. Las imágenes del peor accidente en la historia del Metro, comenzaron a circular en redes: los vagones colapsados, autos aplastados y vecinos del lugar ayudando a los heridos y colocando sábanas sobre los muertos. Desde entonces, las noches han sido largas para las familias que perdieron a un ser querido ese día. 
 
A poco más de una semana del accidente, presentamos las historias de algunas víctimas en voz de sus familiares, quienes con dolor y rabia exigen justicia, pues esta tragedia se pudo evitar.
 
Tragedia Metro Tláhuac
 

Nancy. Ella trabajaba para pagar su carrera y murió; su hermana Tania preparaba sus XV años y hoy se debate entre la vida y la muerte. 
 
La vida de la familia Lezama dio un giro dramático la noche del 3 de mayo: Nancy y Tania, de 23 y 15 años, respectivamente, viajaban en uno de los vagones que colapsaron. Tristemente, Nancy no fue sacada con vida, pero Tania se debate entre la vida y la muerte, pues sufrió múltiples heridas y tiene trauma craneoencefálico.
 
La señora Ivonne, tía de las jóvenes, nos cuenta: “Nancy trabajaba para pagar la carrera de Pedagogía y ya se iba a recibir. Ella era agradecida y alegre, sólo quería sacar adelante a su familia”. Entre lágrimas, relata que Nancy tenía planes de boda: “Iba a casarse con su novio Enrique, con quien momentos antes había ido a cenar, y sé que se dieron un último beso”. 
En medio del dolor que le dejó la partida de Nancy, la familia saca fuerzas de flaqueza para apoyar a Tania, quien apenas logró sobrevivir. “Hace dos semanas cumplió 15 añitos y soñaba con su fiesta”. Aunque no pierde la esperanza, la familia sabe que su situación es delicada: “Los doctores esperan que baje la hemorragia interna para operarla, pues tiene la pelvis y la columna fracturadas, traumatismo craneoencefálico, está sedada y no reconoce a nadie... ¡esperamos un milagro!”, finalizó.
 
Nancy Lezama
 
José Luis Hernández. Uno de sus hijos es enfermero y pasaba por el lugar al momento del accidente; se quedó y salvó a muchos, pero tristemente no a su padre. 
 
Tras el accidente, en redes sociales comenzaron a circular imágenes de algunas personas que eran sacadas de los vagones; una de esas personas era José Luis Hernández, de 61 años, de oficio hojalatero, quien perdió la vida. Luis, uno de sus hijos, nos abrió su corazón y nos compartió que la muerte de su padre causó un daño irreparable a su familia, y que esa noche algunos funcionarios quisieron aprovecharse de ellos: “Las autoridades repitieron en tres ocasiones el acta de defunción y la carpeta de investigación, pues decían que ‘por órdenes’ era obligatorio que dijera: ‘choque terrestre’; sin embargo, insistimos para que lo cambiaran".
 
Como si se tratara de una broma del destino, Luis nos platicó: “Mi hermano es enfermero y esa noche pudo ayudar a muchos heridos, pero no a mi padre; a él, tristemente, ya no lo encontró”.
 
Señor José Luis
  
Brandon Giovanni. Fue la víctima más joven; lavaba los platos para apoyar a su familia… minutos antes del accidente, le dijo a su mamá: “No tardo en llegar”. 
 
Brandon Giovanni fue la víctima más joven del accidente de la L-12. Tenía 13 años y esa noche regresaba de trabajar junto a su padrastro. Tenía el sueño de comprarle algo a su mamá el 10 de mayo, pero ahora ella llora desconsolada. Aunque el dolor le hace un nudo en la garganta, la señora Marisol Tapia nos comparte los últimos minutos de su hijo: “Hablé con él minutos antes del percance y me dijo que ya no tardaba, que llegaría a cenar conmigo... ¡ahora está muerto!” .
 
El pequeño volvía a salir a la calle después de estar meses encerrado por la pandemia: “Mi hijo estaba ahorrando para los regalos de mi madre y míos del 10 de mayo, pero ya no habrá nada que celebrar”. Amigos y familiares de Giovanni le dieron el último adiós en el panteón de San Lorenzo Tezonco.
 
Tristemente, el drama para la familia aún no termina, pues Rigoberto, padrastro de Brandon, también viajaba con él y todavía permanece hospitalizado a causa de las heridas que sufrió. Al cierre de esta edición, personal médico del Hospital General Balbuena, reportaban su estado de salud como crítico.
 
Último adiós a Brandon
 
Christian López. Había superado la Covid, antes de morir entre los vagones de la línea dorada. 
 
Christian llegó a la CDMX cuando tenía 14 años; en ese entonces no hablaba castellano, sólo mixteco, pero eso no se interpondría en su sueño de ser abogado. Con el sacrificio de él y de su esposa logró titularse y conseguir un trabajo en el Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social. 
 
Estuvo intubado dos meses a causa de la COVID-19, pero en enero pasado logró superar la enfermedad. Tenía 41 años y sentía que tras ganarle la batalla al virus, había mucha vida por delante. Le dijo a su esposa Claudia Damián, que lo único que quería era disfrutar de sus dos hijas, de 6 y 12 años. 
 
Aunque su esposa sabe que la mejor forma de honrar su memoria es sacar adelante a sus pequeñas, la ausencia de su compañero de vida le ha dejado roto el corazón: “Él era el único sustento de la casa y apenas se había aliviado de la COVID; ahí invertimos todos sus ahorros. No sé qué vamos a hacer”.
 
Christian
 
Accidentes Metro CDMX
 
Historia L-12