Eiza, tras la muerte de su padre, se obsesionó con su peso y sufrió una terrible enfermedad: "Todo a la vez"

Eiza, tras la muerte de su padre, se obsesionó con su peso y sufrió una terrible enfermedad: “Todo a la vez”

Eiza habla sobre su experiencia con trastornos alimenticios, dismorfia corporal y la presión pública. Conoce qué dijo sobre su relación con su cuerpo.

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Eiza y los trastornos alimenticios: cómo inició su conflicto con la imagen corporal.

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Redes sociales

Eiza y los trastornos alimenticios: cómo inició su conflicto con la imagen corporal.
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La actriz Eiza reveló que desde temprana edad enfrentó una relación compleja con su cuerpo y habló sobre la dismorfia corporal. En un testimonio, explicó cómo estas experiencias marcaron su crecimiento personal y cómo el proceso de reconocerlo forma parte de un camino de reflexión y conciencia sobre la salud mental y la percepción de la imagen propia.

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¿Qué dijo Eiza sobre los trastornos alimenticios y la dismorfia corporal? / Redes sociales

¿Qué es la dismorfia corporal?

La dismorfia corporal, también conocida como trastorno dismórfico corporal, es una condición de salud mental que impacta la manera en que una persona percibe su propia imagen. De acuerdo con Mayo Clinic, “el trastorno dismórfico corporal es una enfermedad mental en el que no se puede dejar de pensar en uno o más defectos percibidos o defectos en la apariencia, un defecto que parece menor o que no puede ser visto por los demás. Pero puedes sentirte tan avergonzado, intimidado y ansioso que es posible que evites muchas situaciones sociales”

Quiénes padecen el trastorno dismórfico corporal suelen enfocarse intensamente en tu apariencia e imagen física, y revisarse repetidamente el espejo, asearse o buscar tranquilidad, algunas veces durante muchas horas al día, los defectos percibido y los comportamientos repetitivos causan un sufrimiento emocional que repercuten en su vida diaria.

La institución médica también advierte que quienes lo padecen pueden intentar modificar aquello que consideran un defecto a través de distintos procedimientos, aunque el alivio suele ser temporal.

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Eiza González explicó cómo la inseguridad y la exposición mediática influyeron en su relación con su cuerpo y su salud mental. / Redes sociales

¿A los cuántos años Eiza empezó con trastornos alimenticios?

En el marco de la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios, Eiza decidió hablar sobre el momento en que comenzaron los conflictos con su imagen corporal, justo cuando atraviesa una nueva etapa profesional que también implica cambios físicos, pues, dijo, esto es parte de “comenzar una nueva aventura con mi cuerpo por motivos laborales, siento que es un momento importante para reconocer lo inestable que puede ser sentirse inseguro consigo mismo”.

La actriz relató que el origen de esa relación complicada con su cuerpo se remonta a la infancia, tras la muerte repentina de su padre. Explicó que el duelo y la depresión la llevaron a comer de forma compulsiva mientras intentaba procesar una pérdida que no entendía del todo.

Durante la mayor parte de mi vida, mi relación con mi cuerpo ha sido complicada. Comenzó a una edad temprana, tras la repentina muerte de mi padre, cuando lidié con la depresión comiendo compulsivamente, intentando calmar un dolor que no había procesado. A los 13 años, había ganado 13 kilos casi de la noche a la mañana, lidiando con el duelo, la pubertad y la confusión, todo a la vez”, dijo la actriz en una publicación en sus redes sociales.

Más adelante, señaló que a los 15 años su vida cambió al quedar expuesta al escrutinio público, situación que impactó directamente en su percepción corporal y en la manera en que comenzó a mirarse a sí misma frente a las opiniones externas.

“A los 15, de repente, me vi envuelta en el ojo público. Cada imagen era diseccionada, cada detalle criticado, y todos parecían tener una opinión sobre mi cuerpo, quién era yo y quién debería ser. Ese nivel de escrutinio, naturalmente, alimentó una profunda autodismorfia y me condujo por un camino doloroso”, mencionó Eiza.

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Eiza habla del impacto de la fama en su relación con su cuerpo. / Redes sociales

¿Qué dijo Eiza sobre que se obsesionó con su peso?

Eiza profundizó en la etapa en la que la presión externa se transformó en exigencia interna. Relató que comenzó a vigilar cada cambio físico y a cuestionarse si modificar su apariencia le permitiría sentirse aceptada.

Me obsesioné: me pesaba constantemente, medía mi peso en kilos, me preguntaba si perder más peso me haría gustar a la gente o si yo me gustaría a mí misma”, comentó y explicó que, pese a los esfuerzos por ajustarse a expectativas ajenas, la validación que buscaba no llegó. Por el contrario, las opiniones continuaron y la percepción que otros tenían sobre esos cambios no coincidía con lo que ella esperaba obtener.

“Esa aprobación nunca llegó. En cambio, las opiniones se multiplicaron. Lo que yo creía que parecía fortaleza —moldearme a la medida de los demás— se percibía como debilidad. Cedí ante la presión y me sentí más vacía que nunca”, reiteró Eiza.

Con el paso del tiempo, señaló que el aprendizaje fue comprender el impacto que tiene la mente en la forma en que se vive el cuerpo y las decisiones que se toman respecto a él. Aseguró que esa misma energía invertida en intentar encajar puede dirigirse hacia objetivos personales y proyectos propios.

“Lo único que aprendí de todo esto es lo poderosa que puede ser la mente y cuánto podemos cambiar cuando nos lo proponemos. La misma energía que inviertes en encogerte o en conformarte con lo estándar puede usarse para construir lo que realmente sueñas ser. Hoy, como mujer adulta, me elijo a mí misma. No ha sido un viaje fácil, y aún continúa. Con el tiempo, a medida que mi cuerpo ha cargado con el peso de mis experiencias y me ha respondido, mis prioridades han cambiado. Su poder ahora tiene un propósito diferente”.
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Actualmente, afirmó que su compromiso está enfocado en el cuidado personal desde otra perspectiva, basada en el respeto y la atención consciente. Reconoció que romper patrones implicó trabajo constante y que el proceso sigue en desarrollo.

Me he comprometido profundamente a darle amor a mi cuerpo, alimentándolo con amabilidad, cuidado y respeto para que pueda sentirse feliz y pleno. Estoy orgullosa de dónde estoy y del arduo trabajo que ha supuesto romper viejos patrones. Espero que quienes lean esto sepan que elegirse a sí mismos y honrar su cuerpo por las razones correctas es mucho más significativo que intentar agradar a los demás, incluso a nosotros mismos a veces. No me gusta fingir que el viaje ha terminado; es difícil y complejo. Pero nunca es demasiado tarde”, puntualizó Eiza.

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